Superman es sin duda el superhéroe más conocido del planeta, ha fascinado a muchas generaciones, desde su creación en 1938, reinventándose cada tanto tiempo, pero nunca perdiendo su origen que lo ha caracterizado, pero qué sucedería, si las cosas no hubieran sido como están narradas en las historietas, si en verdad Superman hubiera aparecido con otras intenciones y bajo esta premisa, James Gunn, su hermano Mark y su primo Brian, se les ocurrió escribir una película menos amigable y más cargada hacia el horror que resulta una propuesta muy interesante por el giro que le dan y por estrenarse en una época donde los superpoderes son exclusivo de superhéroes. Para dirigir este guión se confió en un viejo amigo de la familia Gunn, David Yarovesky, cuya una experiencia previa es The Hive, una desconocida película de horror escrita por Sean Gunn, otro miembro de esta dinastía.

El argumento de Brightburn nos lleva a la granja de los Breyer, una pareja de enamorados que lamentablemente no pueden tener hijos, aunque lo intentan, cierta noche algo se estrella en su terreno y al investigar deciden que es un pequeño bebé que llegó en una cápsula espacial, sin dudarlo, deciden adoptar al pequeño. Años después este bebé ahora es un preadolescente llamada Brandon y tiene una vida muy normal, pero no todo quedará de esta forma cuando comience a descubrir sus poderes y que es un ser diferente, situación que provoca el rechazo de los niños y por ende esto le va cambiando.

En el papel, Brightburn suena como algo totalmente fresco, que podría escudriñar la maldad humana vista desde otro punto de vista, pero lamentablemente los escritores decidieron tomar un camino mucho menos intrincado y no complicarse con la trama, generalmente cuando se toma una decisión de este tipo es por que hay otros elementos que pueden soportar esta situación, pero en esta ocasión ocurre, provocando que la película se sienta incompleta, esto debido en gran parte al superficial y simple tratamiento que le dan a los personajes principales que son los padre en relación con el niños, se esfuerzan por mostrarnos que ahí hay una relación de amor parental pero nunca llega a ser empática porque solo nos muestra el resultado y no el cómo llegaron a este punto. Otro punto mal desarrollado sin duda es Brandon, su cambio de ser un niño enclenque y pusilánime a un cruel y manipulador supervillano en formación y a pesar de que se busca justificar, este elemento narrativo no funciona del todo, por que nunca es explicado tampoco.

Las actuaciones son simples, no malas, pero no van más allá a pesar de los esfuerzos de los actores Elizabeth Banks y David Denman, el problema se encuentra en el guión que los convierte en un par de personajes muy planos. Jackson A. Dunn, que interpreta a Brandon, funciona como un niño introvertido, pero cuando quiere sacar a lucir su maldad, simplemente no  logra transmitirla y termina quedando como un niño caprichoso más que una mente superior.

En cuanto a los efectos visuales son de una calidad aceptable y funcionan para la trama, el truco de la máscara me pareció correcto para no tener que evitar que se vea muy digital el joven actor. Al igual que los efectos especiales, la cinta se apoya mucho del sonido, de hecho los únicos sobresaltos que tuve en la cinta, fueron jump scares, gracias a la vieja y confiable, manipulación de los niveles de audio.

Brightburn se veía muy interesante en el papel, lamentablemente, sus huecos argumentales, sus actuaciones planas y un arco dramático mal manejado fueron las decisiones en cuanto a su desarrollo que terminaron dando un resultado mediocre, no es terrible, pero tampoco será recordada como una de las películas referentes de este año. Una lástima.

Review de 'Brightburn'
Lo Bueno
  • Idea
  • efectos visuales
Lo malo
  • Guión
  • Actuaciones
6Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
5.5