En la oscuridad de la noche, a veces pienso en graneros que se derrumban al incendiarse.

Haruki Murakami

A mis ya casi 30 años, uno de los hábitos que más disfruto en la actualidad es el de la lectura. Esta costumbre de siempre leer algo cada que me sea posible, sin importar el género o estilo, me fue heredada por mi abuela paterna, una de las personas a las que más quiero y admiro. Cabe mencionar que, aunque acostumbre a leer de forma constante, bajo ningún concepto me considero un erudito o conocedor absoluto de la literatura. En realidad, disto mucho de serlo. Eso se lo dejo a los expertos en Filosofía y Letras o demás carreras que aborden este tema con pasión e intensidad. Dicho esto, una predilección personal es la de consumir contenido de corte melancólico, entre los que se encuentran autores como Julian Barnes, Virginia Woolf o Albert Camus por mencionar algunos. Pero uno de mis preferidos es quizás Haruki Murakami, un escritor japonés que ha ido ganando cierta fama con el paso de los años y que precisamente es un experto en tratar temas como los recuerdos, la soledad, la tristeza, el amor y la melancolía en general. Usualmente tiendo a identificarme con algunos de sus personajes —no sé si esto sea bueno o malo—, pero de esta forma fue que nació mi interés por Burning, una película sudcoreana dirigida por Lee Chang-dong, un cineasta que también ha ganado mucha fama a nivel internacional desde inicios del nuevo milenio.

Burning resulta ser una película que se inspira vagamente en una historia corta de Murakami titulada Quemar Graneros, la cual se enfoca en tres personajes (sin nombre en el relato), los cuales desarrollan una especie de triángulo amoroso. Todo esto mientras se lleva a cabo la desaparición repentina del personaje femenino, lo cual crea un aura de misterio y tristeza en el narrador de dicha historia. En la película, estos tres personajes son Jong-su (Yoo-Ah-in), Hae-mi (Jeon Jong-seo) y Ben (Steven Yeun). Jong-su es un hombre joven que sueña con ser escritor, pero suele conseguir trabajos de medio tiempo para solventar sus gastos. Dentro de su soledad, cierto día su camino se cruza con el de Hae-mi, una joven estudiante de pantomima y modelo publicitaria a la que inicialmente no reconoce hasta que, esta le recuerda que supuestamente fueron compañeros de clases durante su infancia. De forma completamente inesperada surge un encuentro sexual entre ambos, lo que ocasiona que Jong-su se enamore de ella, una mujer a la que apenas conoce. Poco después, Hae-mi no duda en pedirle que cuide de su gato mientras ella realiza un viaje rumbo a África. Jong-su decide llevar a cabo la petición de la joven aun cuando jamás logra ver al felino en cuestión cada que va a alimentarle. En este lapso vemos como Jong-su desea y espera tener una relación con Hae-mi en cuanto ella regrese de su viaje, tomando en cuenta que jamás oficializaron algo al respecto. A su regreso, Hae-mi viene acompañada de Ben, un hombre sofisticado de la clase alta de Seúl, lo que causa cierta sorpresa, malestar y decepción en Jong-su ante sus intenciones románticas.

Para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite continuar viviendo. Y para el mantenimiento de la vida no importa que esos recuerdos valgan la pena o no. Son simple combustible. Recuerdos importantes, otros que no lo son tanto, otros que no tienen ningún valor: todos, sin distinción, no son más que combustible.

Haruki Murakami

Aquí es donde verdaderamente comienza la magia que posee este filme, ya que se nos empieza a envolver en un misterio muy sutil, donde la pieza clave es el enigma que rodea a la figura de Ben. Pues no sabemos quién es en realidad, de dónde viene, a qué se dedica o qué es lo que desea. A través de diversas conversaciones, reuniones y silencios perfectamente planeados, se nos van soltando piezas de un rompecabezas que debemos ir armando al mismo tiempo que seguimos el viaje y estudio de personaje de sus tres protagonistas. Me queda claro que Lee Chang-dong pretende mostrarnos su versión de la juventud en Corea, una juventud envuelta en frustración e ira contenida. Esto se ve representado específicamente en la diferencia de estatus y clase social que existe entre Ben, un coreano rico, de la clase alta y que gusta de ridiculizar de forma sutil a aquellos que considera inferiores a él. Por el otro lado tenemos a Jong-su, un joven que, aunque cuenta con un título universitario, no ha podido cumplir con ningún sueño en su vida debido a la precariedad económica bajo la cual ha crecido toda su vida; mismo caso para Hae-mi, quien básicamente está en bancarrota. Poco a poco seremos testigos de los celos e inseguridad que la figura de Ben causa en su persona, pues siente que le ha robado algo que solo podía pertenecer a él (en este caso la atención de Hae-mi).

Para cuando llega la desaparición del personaje femenino, a diferencia del relato en el que se inspira, lo que inició como un drama se transforma en un thriller psicológico que, como si se tratase de un incendio, poco a poco nos va consumiendo sin siquiera darnos cuenta, hasta que todas las pistas que se nos han ido revelando comienzan a cobrar sentido. Al mismo tiempo, la sensación de inquietud se hace perenne el resto del largometraje. Cada diálogo es una sospecha, cada silencio es un secreto a voces. No hay inocentes ni culpables. El resentimiento se convierte en obsesión y la obsesión, en paranoia. De esta forma, nuestro protagonista se termina por convertir en un Narrador Inconfiable (el “ingenuo”). Alguien que es incapaz de ver más allá de sus propias ideas y conclusiones (correctas o erróneas). Nosotros nos veremos en la necesidad de sacar nuestras propias conclusiones. De convertirnos en jueces y emitir una sentencia, donde sin duda alguna, cada veredicto será diferente entre una u otra persona.

Al final, Burning resulta ser un magnífico retrato del peso que las obsesiones pueden llegar a tener sobre nuestro ser. De cómo nuestra mente tiene el poder suficiente de convencernos de una realidad que tal vez no existe. Cobrando fuerza en una atmósfera repleta de ambigüedad melancólica, donde se nos dejará sin respuesta alguna, invitándonos a revivir esta experiencia las veces que sean necesarias para que saquemos nuestras propias conclusiones; quedándose por un largo tiempo en nuestro subconsciente. En nuestros recuerdos, en nuestra memoria.

Crítica de 'Burning'
Positivo
  • El suspenso
  • La historia
  • Sus protagonistas
Negativo
  • El ritmo puede ser pesado para ciertas personas
  • El desenlace puede ser frustrante para aquellos que no estén acostumbrados a este tipo de cine
9.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (5 Votes)
9.2