A pesar de que el boxeo es uno de los deportes favoritos a representar dentro del séptimo arte y contar con excelentes exponentes sobre el tema, ningún personaje ha logrado alcanzar la fama y cariño que obtuvo Sylvester Stallone cuando encarnó por primera ocasión a Rocky Balboa en 1976. Muchos sabemos del gran martirio personal por el que tuvo que pasar este actor para poder llegar a interpretar el sueño de su vida. Después de escribir el guion, Stallone se aferró a no vender los derechos de su historia a menos que la pudiera protagonizar. Esta fue una sabia decisión ya que se convirtió en toda una estrella de la noche a la mañana e incluso, ese apreciado filme de 1976 obtuvo hasta 10 nominaciones al premio Oscar donde pudo ganar tres de ellos (Mejor Montaje, Mejor Director y Mejor Película).

Debido al enorme éxito tanto con la crítica como en taquilla, era de esperarse que ese monstruo llamado Hollywood hiciera lo posible por obtener alguna secuela sobre la vida de este personaje. Fue así que llegaron Rocky II (1979), Rocky III (1982), Rocky IV (1985) y Rocky V (1990) en donde vemos crecer a este personaje además de la forma en la que interactúa con sus seres amados, pues el drama familiar siempre ha sido el motor detrás de las historias de este campeón del pugilismo. Algunas de estas películas son mejores que otras, pues mientras que algunas entregaron algunos de los momentos más icónicos dentro de la vida de Rocky, las de menor calidad fueron un duro golpe para la saga, tal y como lo fue la quinta entrega. Por esta razón es que Sly decidió diseñar una mejor despedida para Rocky al escribir y dirigir Rocky Balboa, sexta entrega de la saga, la cual fue mejor recibida que su antecesora.

Algunos años después, el director y escritor Ryan Coogler hizo lo posible para reunirse con Stallone y plantearle una idea muy interesante. Que la saga de Rocky continuase a través de un personaje totalmente nuevo: el hijo bastardo de Apollo Creed, el rival por excelencia y mejor amigo de Balboa. Dicha conversación resultó en una adición más que satisfactoria para la saga, pues Creed demostró que este famoso personaje aún podía ofrecer una faceta desconocida para la audiencia, pues aquí toma el rol de mentor para un joven que le necesita. Coogler logró un resultado tan bueno que incluso le alcanzó para que Stallone aspirara nuevamente a un premio de la Academia al ser nominado en la categoría de Mejor Actor de Reparto. Tristemente —tal y como el personaje tan icónico al que interpreta —perdió ante alguien más.

Fue entonces cuando todo parecía indicar que ese sería el final definitivo para nuestro héroe del pugilismo, pero estábamos equivocados pues empezó el desarrollo de una secuela para Creed, la cual traería de regreso a uno de los rivales más significativos del semental italiano a la pantalla grande: Iván Drago. En un inicio, esto sonaba como una terrible idea y que simplemente se buscaba exprimir la existencia de los nuevos personajes con la finalidad de generar más dinero (que hasta cierto punto es cierto). A esto debemos sumar el hecho de que Ryan Coogler se retiró como director debido a sus compromisos con Marvel para dirigir Black Panther, lo cual llevó a Sylvester a posicionarse como director hasta que encontraron a Steven Caple Jr. un hombre con poca experiencia detrás de cámaras, pero que en ningún momento se rehúso a hacerse cargo de una producción de este tamaño.

En Creed II nuevamente seguimos los pasos de Adonis Creed (Michael B. Jordan) quien se acaba de consagrar como campeón del mundo de boxeo, con ayuda de su novia Bianca (Tessa Thompson) y Rocky como su entrenador. Desafortunadamente, su celebración se ve interrumpida por la inesperada aparición de Iván Drago (Dolph Lundgren) y su hijo Viktor (Florian Monteanu), quien al igual que su padre es un boxeador. Este par de individuos le hacen un reto público para que dicho título de campeón se dispute entre Viktor y Adonis. Algo que por pura cuestión de orgullo, Adonis no puede rechazar. ¿La razón? Iván Drago es el hombre que mató a Apollo Creed, el padre de Adonis, durante un combate de exhibición. De esta forma se crea un conflicto interno en Adonis, lo cual le lleva a enfrentar a sus peores miedos, pues sus inseguridades incrementan cuando Rocky le hace saber de forma sutil que no considera que Adonis esté listo para esta clase de desafío.

Es justo aquí donde está el verdadero corazón de Creed II, ya que se logra explorar muy bien la motivación y miedos detrás de cada personaje al que se nos presenta. No importa si son nuevos o viejos. Héroes o villanos. Todos tienen razonamientos creíbles, por lo cual la trama logra crear un sentimiento de inmersión muy complejo, en especial para aquellos que somos fans de la saga. Sumemos también las muy buenas interpretaciones de sus protagonistas donde Michael B. Jordan nos vuelve a demostrar porqué es uno de los mejores actores de esta nueva generación; el mismo caso aplica para Thessa Thompson quien no se queda atrás. Por el otro lado, Sylvester Stallone ya había manifestado que esta sería en definitiva, su última interpretación del semental italiano, lo cual solo logra transmitir un gran sentimiento de nostalgia cada vez que aparece en pantalla y le ofrece al personaje principal sus consejos y sabiduría.

Como mencioné en un inicio, uno de mis principales temores es que la inclusión de la familia Drago para esta secuela resultara ser un desastre y afortunadamente, estaba equivocado. Su aparición se siente natural y nos ofrecen otra perspectiva sobre sus vidas, despojándoles de su rol como «antagonistas» y otorgándoles así una pizca de complejidad humana, lo cual incluso te lleva a sentir empatía por ellos. Es cierto que Creed II recicla un poco temas que ya se han visto en entregas anteriores, pero la grandeza de Rocky Balboa y cada uno de los personajes que integran esta franquicia, radica en la atemporalidad de sus temas centrales; tales como el amor, la familia, la amistad y la perseverancia para alcanzar tus sueños aún cuando todo esté en tu contra. Su mensaje sigue siendo tan universal e importante como aquella ocasión en que vimos a Rocky pisar el cuadrilátero por primera vez para enfrentar a una leyenda.

No cabe duda de que si Creed II resulta ser el final definitivo para todos estos personajes, no podría haberse pedido un resultado tan emocionante y cautivador como resultó ser este proyecto. En retrospectiva, con todos sus aciertos y errores, tuvimos la dicha de ver crecer a un hombre tan puro e inocente como Rocky Balboa en todos los aspectos de su vida. Le vimos superar los retos más difíciles sin que jamás perdiese su integridad y valores. Ese es el verdadero legado que nos deja esta saga, un legado que todos deberíamos de intentar hacer nuestro y convertirnos en mejores personas. Porque si bien es cierto que la vida es difícil de enfrentar, eso no significa que no valga la pena luchar por ella.

Crítica de 'Creed II: Defendiendo El Legado'
Positivo
  • La forma en que se maneja a los Drago
  • Las actuaciones de Michael B. Jordan y Thessa Thompson
  • El drama familiar
Negativo
  • Algunos elementos de la historia se sienten reciclados
  • Queda un peldaño por debajo de su predecesora
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
8.0