En el año 2000 a sus 30 años, el director M. Night Shyamalan, venía de dirigir su ópera prima, Sixth Sense y lanzó una película muy interesante, que inmediatamente se convirtió de culto, Unbreakeable nos contaba la historia de David Dunn, un hombre que fue el único sobreviviente de un accidente ferroviario y que tras entablar una amistad con Elijah Price, comenzarán a visitar sus traumas y a buscar su razón de vivir, aparentemente este era un drama común, pero en los último treinta minutos da un giro de ciento ochenta grados que le voló la cabeza a miles de espectadores, llevando a ser considerada una de las primeras exponentes del género de superhéroes del medio. Tuvieron que pasar dieciséis años y muchos tropiezos para que el director nos trajera una nueva cinta en la cual, volvió a volarnos la cabeza con una película de suspenso en el que una jovencita es raptada por un hombre que tiene múltiples personalidades, una de ellas, un fuerte y amenazante hombre con habilidades de animal, conocido como La bestia. Split, como se tituló esta película pudo es una buena película del género, pero que en sus momentos finales, nos revela que sucede en el mismo universo de Unbreakeable, con la aparición de David Dunn, provocando unos de los Cliffhangers más emocionantes de los últimos años.

Inmediatamente después de que Split se estrenará, en pleno auge de la época superheroica en la pantalla grande, comenzaron las especulaciones sobre un posible cierre para esta saga de películas, que cuentan los orígenes de un superhéroe y sus contrapartes. El mismo Shyamalan confirmó estar trabajando en la continuación y sus planes de producción, los cuales incluía en el elenco a Bruce Willis, Samuel L. Jackson y James McAvoy retomando sus papeles de David Dunn, Elijah Price o Mr. Glass y The Horde; no siendo estos los únicos que regresan, también los acompañan, Anya Taylor Joy como Casey Cooke, la chica que mantuvo cautiva The Horde; Spencer Treat Clark, como Joseph Dunn, el hijo de David; Charlayne Woodard, como Mrs. Price, la madre de Mr. Glass. Y para completar el elenco Sarah Paulson como la Dra. Ellie Staple.

Glass se lleva a cabo poco tiempo después de Split, en donde vemos a David Dunn en busca del asesino serial que anda suelto, conocido como The Horde, al cual termina encontrando con ayuda de su hijo, Joseph. Tras enfrentarlo, terminarán apresados por la policía y recluidos en un hospital psiquiátrico para poder ser estudiados por la Dra. Ellie Staple, la cual se especializa en personas que creen tener superpoderes. Pronto un muy sedado Mr. Glass encontrará la motivación para salir de su letargo y unir fuerzas con The Beast, la única fuerza capaz de rivalizar con David, El Centinela.

Tras esperar un par de largos años por Glass por fin tenemos la oportunidad de ver el cierre de esta trilogía y debo decirles que al menos nunca le falla a su esencia y se mantiene firme en cuanto a la forma en que nació, no estamos ante la película de superhéroes a la que estamos acostumbrados, estamos ante una obra de autor, la cual tenía la complicada misión de sorprendernos  como sus dos antecesoras lo hicieron, lamentablemente mucho de este factor sorpresa ya lo había perdido desde el último minuto de Split, donde nos revelan como todo funciona dentro de un mismo universo.

La mayoría de la trama se desarrolla dentro de la institución mental, buscando desmembrar cada una de las conductas de los tres personajes principales y esta dinámica con el personaje de Sarah Paulson es la que podría no agradar a todos, pues seguramente esperan ver una película de acción, donde el personaje de Bruce Willis case por toda la ciudad al de James McAvoy y esta cinta nos ofrece todo lo contrario. Sin duda el guión funciona muy bien dentro del manicomio, pero las inconsistencias se encuentran fuera de las paredes del mismo. Los primeros 20 minutos están carentes de esa emoción y de ese tratamiento de película de suspenso con las que contaban las primeras dos y hacía el desenlace a pesar de ser muy interesante el giro de tuerca, este se siente mal ejecutado y por lo tanto termina sintiéndose forzado.

Sin duda una de las grandes cualidades de Glass es su elenco tan rico. Las actuaciones funcionan de maravilla, pero el que termina llevándose nuevamente las palmas es James McAvoy con su interpretación de The Horde, y a pesar de no poder ver las 24 personalidades que tiene Kevin, sí podemos disfrutar al menos de las más memorables de ellas. Samuel L. Jackson vuelve a interpretar a un megalomano increíblemente, se le ve cómodo en el personaje de Mr. Glass y vuelve a convencernos de que es una mente maestra. Particularmente el caso de Sarah Paulson me llama la atención, su personaje durante toda la película mantiene su sangre fría, su papel es el de hacerte dudar respecto a la verdadera naturaleza de los personajes funciona muy bien, fue en el desenlace donde no se le aporta de la personalidad que hiciera creíble y épico el cierre.

Tengo que hablar de las secuencias de acción, por que es lo que todos esperan y seguramente quedarán decepcionados, existen muy pocas escenas de este tipo y tampoco es como que M. Night Shyamalan tenga su fuerte dirigiendo este tipo de secuencias. Aunque tampoco es que sean necesarias, la cinta es fuerte en otros puntos y eso el mismo director dejó claro desde el principio.

En general Glass es una verdadera Carta de amor para los amantes de las historietas, no de Marvel, no de DC, sino del concepto general de la historieta, la película no es accesible para todos, sino que para un nicho muy específico el cual creo puede quedar satisfecho. No fue un cierre épico, pero esta cinta no lo requería, le bastaba con ser suficiente y leal a su estilo, algo que sin duda logra.

Crítica de 'Glass'
Lo Bueno
  • Buen cierre de la trilogía
  • James McAvoy
Lo Malo
  • Desenlace
  • Desperdicio de Sarah Paulson
7Nota Final
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