A pesar de que cada año se estrenan decenas de películas de “horror”, muchas de éstas simplemente son una vía sencilla para tratar de obtener dinero rápido por parte de sus creadores, ya que a pesar de ser uno de los géneros del cine más desgastados actualmente, la gente sigue y seguirá pagando gustosamente el costo de un boleto para tratar de asustarse con la película de turno. ¿Pero porqué hacemos eso? Simple, muchos de nosotros amamos experimentar sensaciones complejas como la ansiedad o el flujo de adrenalina sin tener que pasar por situaciones de vida o muerte en nuestra vida cotidiana, simplemente para poder sentir estos cambios. Se podría decir que el cine de horror es un ambiente controlado para enfrentar nuestros propios miedos y salir bien librado de ello, acto que se ha convertido en una especie de adicción para todos aquellos que disfruten de éste tipo de cine.

Pero aún cuando la mayoría del cine de horror resulta cansino y con falta de imaginación, todo parece indicar que el futuro del género se encuentra en las manos de los cineastas más novatos e “inexpertos”, pues tienen mentes más frescas, dispuestas a tomar riesgos importantes para contar una historia. Propuestas como It Follows (David Robert Mitchell, 2015), The VVitch (Robert Eggers, 2016), Raw (Julia Ducournau, 2017) o The Babadook (Jennifer Kent, 2014) por mencionar algunos ejemplos; han demostrado que el mejor camino para éste cine es aquel que mezcla con eficacia el horror con el drama familiar y el suspenso psicológico, donde la atmósfera es mucho más importante, eficaz y atemorizante que el típico jump scare al que se nos ha mal acostumbrado en los últimos años. Cada una de éstas películas se atreve a retar a su audiencia de una forma diferente, pero consiguiendo lo que muy pocos alcanzan: perturbar al espectador.

Éste es el caso de Hereditary, o como se le llamó (asquerosamente) en nuestro país, El Legado del Diablo. Una película que sirve como el debut directorial de Ari Aster, un cineasta que obtuvo cierta fama por su cortometraje del 2011, The Strange Thing About the Johnsons (donde una familia se ve afectada por una manifestación de incesto entre sus miembros). En Hereditary su obsesión con las familias disfuncionales se vuelve a hacer presente con los Graham, quienes se conforman por los padres, Annie (Toni Collette) y Steve (Gabriel Byrne), sus hijos Charlie (Milly Shapiro) y Peter (Alex Wolff), además de la recién fallecida Ellen, madre de Annie y abuela de sus hijos. Es justamente éste acontecimiento el que pone en marcha una serie de eventos que ninguno de los miembros de dicha familia podría haber predecido.

“A veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas.”

Frederich Nietzsche

Desde el inicio nos podemos dar cuenta del mal estado en el que se encontraba la relación entre Annie y su madre pues realmente no le conocía del todo. Sumemos además la desconexión sentimental que siente hacia su propia familia, donde prefiere buscar consejo y apoyo emocional a través de un grupo de ayuda, formado por personas a las que jamás ha visto en su vida. Es aquí donde nosotros como audiencia, nos percatamos de que existen cicatrices psicológicas muy profundas dentro de la mente y recuerdos de Annie, comenzando con la muerte de su padre, quien se mató de hambre, o el sucidio de su hermano esquizofrénico al asegurar que su madre (Ellen) había tratado de meter gente a su interior; además de un historial de trastorno de identidad disociativo en dicha persona.

La ignorancia juega un papel clave en la historia, pues cada uno de los Graham forma parte de un mecanismo oculto; de un juego oscuro que les manipula como si fueran unas simples marionetas (tal y como hace Annie con sus esculturas en miniatura). Ninguno de ellos tiene el control de su propio destino, lo único que tienen es la ilusión de ello. Esto incluye el nacimiento de los dos hijos de Annie quien en una escena puntual afirma que jamás quiso ser mamá, pero se vio convencida a serlo por la verdadera matriarca de la familia, su madre. Indicando que aún sin saberlo, solo tuvo a sus hijos para poder ser poseídos por una fuerza oscura. De esta forma el director y guionista elimina el libre albedrío para una familia que desde su gestación, estuvo condenada a sucumbir ante la oscuridad, lo hubiesen querido o no. No existe absolutamente nada que ninguno de ellos pudiera haber hecho para evitar el resultado final, solo la ilusión de una elección, de un sacrificio vacío que termina por absorver toda esperanza de éstas personas.

“Tienes la ilusión del libre albedrío, pero, de hecho, esa ilusión se produce porque no conoces el futuro. Porque eres un prisionero del presente, encerrado para siempre en la transición, entre el pasado y el futuro.”

Neil deGrass Tyson

Incluso si quitaramos todos los elementos paranormales de la cinta, lo que queda es la historia de una familia completamente desconectada entre sí. Condenada a un constante deterioro sin culpa propia y eso es lo verdaderamente triste e inquientante de la misma, toda una tragedia. La muestra de ello es uno de las escenas claves de la película, donde un hijo y su madre se enfrentan a sí mismos con rencores guardados ante la impotencia de un padre que trata de calmar la situación. A su vez, existen ciertos guiños que nos dejan con muchas preguntas a lo largo del filme. ¿Acaso los dioramas y personalidad de Charlie nos indican que fue Paimon desde un inicio? ¿La abuela quiso llevar a cabo el mismo ritual con su propio hijo y hermano de Annie en el pasado?

La suma de estas dudas y elementos logran crear una gran atmósfera de desasosiego que se siente desde el primer minuto de la película, lo cual quiere decir que existe una muy buena dirección y manejo de actores por parte de Ari Aster, el maestro titiritero de ésta obra. Aunque también es cierto que en su primera hora de metraje pudo ahondar mucho más en el tema de los elementos sobrenaturales y tal vez, haberle dado un rol mucho más grande al personaje de Charlie, ya que tarda tanto tiempo construyendo su historia, que para cuando llega la resolución, se siente muy apresurada. Pero esos detalles se olvidan gracias a la impresionante actuación de Toni Collette, quien probablemente nos entrega uno de los mejores papeles que ha tenido en su carrera. De verdad logras sentir ese vacío que existe en su corazón, ese rencor hacia sus hijos y sobretodo, la impotencia de poder salvar a su familia.

Al final, Hereditary es una muestra de que siempre existirá alguna forma de narrar una historia de forma convincente, que logre envolver a su audiencia en algo mucho más complejo que muertes, sangre y sustos baratos por doquier. La psicología de los personajes siempre será un factor clave y aquí, se le toma más importancia que nunca (en especial a la protagonista principal). Si bien es cierto que tiene sus puntos débiles, sus aciertos terminan por envolvernos en ésta oscura historia donde podremos ser testigos de algunos de los momentos más inquietantes y perturbadores de los últimos años en una película de terror y lo doloroso que puede ser ver a una familia estar a la deriva.

Crítica de 'Hereditary'
Positivo
  • La actuación de Toni Collette
  • El suspenso y tipo de horror que se maneja
  • El score de Colin Stetson
Negativo
  • El final puede no satisfacer a muchos
  • Se toma demasiado tiempo en avanzar y su desenlace pudiera sentirse un tanto abrupto
  • Se desaprovecha la oportunidad de explorar más los aspectos místicos de la historia
8.5Nota Final
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8.9