¿Cómo empezar la crítica de una película que es un adaptación de una de las mejores historias dentro del género de comedias románticas? Esta es la principal duda a la que me he enfrentado para escribir esta crítica. Al final de cuentas creo que he llegado a una conclusión. En las escuela ¿qué es lo que hace un maestro cuando atrapa a un niño copiando descaradamente?, lo reprueba. Y es que ese es exactamente el conflicto con el que me tope al ver La Boda de mi Mejor amigo. La nueva película mexicana que viene a competirle a Mirreyes contra Godínez por quitarle la estafeta de la película nacional más taquillera del año, la cual es dirigida por Celso R. García, conocido director por su ópera prima ‘La delgada línea Amarilla’. Y para la complicada tarea de adaptar una historia una comedia original del país vecino, que en su tiempo protagonizaron, Julia Roberts, Cameron Diaz, Rupert Everett y Dermont Mulroney, la producción ha reunido a Ana Serradilla, Natasha Dupeyron, Carlos Ferro y Miguel Ángel Silvestre.

El ensamble de actores viene a presentarnos la clásica historia romántica ya contada, en la que Julia (Serradilla) descubrirá que su mejor amigo de toda la vida, Manú (Carlos Ferro), con el cual juró casarse si al llegar a la edad de 35 años aún continúan solteros, está a punto de contraer matrimonio con una chica de nombre Renata, que recientemente conoció en el extranjero (Dupeyron) y no puede hacerlo sin la presencia de su mejor amiga. Ahora Julia tiene cinco días para tratar de detener la boda, robarse al novio y vivir su cuento de hadas.

Para este punto un nuevo conflicto me atormenta, ya la reprobé por ser una película descaradamente calcada de un producto original, pero, no puedo ser tan exigente, al final es una adaptación a nuestro país y puede que haya gente que no haya visto la original. Por lo que a partir de este punto voy a tratas de criticarla objetivamente pensando en ella como un producto original.

El guión sin duda tiene una idea premisa muy interesante y que de inmediato te engancha, el desarrollo en la pantalla es el problema, es demasiado rápido, no parece tomarse el tiempo para dejar que algunas cosas parezcan naturales más bien se ven forzadas, los diálogos tampoco se sienten naturales y completamente por momentos faltos de emoción. Y es que a pesar de que el guión original de Ronald Bass es una joya, el trabajo de Gabriel Ripstein era no solo actualizar la obra, sino ADAPTARLA a nuestra cultura y tiempo. Algo que sin duda no se logra, solo faltó que dejarán intacta la procedencia del dinero de la familia de Renata. Incluso mantiene a las primas «Fresas y Zorras» como un chiste, en un momento delicado, en el que más que agradar al público, a más de alguna ofendió y ¿para qué?, para que viéramos a dos personajes hacer una pobre imitación de otros dos que ya se sentían sobrados y meros comic relief en la original.

En el rubro actoral, Ana Serradilla, lo intenta e incluso su química con Carlos Ferro, puede sentirse natural y funciona para que la historia vaya tomando su curso, el problema es Natasha Dupeyron, quien para mi gusto, se ve más joven de lo que quisieron representar, piensenlo bien, parece que un hombre de 35 años está a punto de casarse con una chica de 20 o 22 años, no me mal entiendan, no es que este mal, pero para los fines dramáticos de la cinta algo no encaja y es que la brecha de edades entre los dos es muy grande y termina sintiéndose inverosímil. Según entiendo Miguel Ángel Silvestre, actor Español, llega para personificar a Jorge, el amigo gay de la protagonista y es quien debe guiarla con sus mordaces y fuertes reflexiones sobre las terribles acciones que está realizando y lo hace, pero nunca alcanza el nivel de sofisticación y porte que tenía George en la original.

Hablando de George, es un personaje muy importante para la trama, ya que es quien desencadena uno de los momentos más icónicos dentro del género y me refiero a la escena del restaurante cuando toda la familia canta «I say a little Prayer for you», tengo que aclarar que todos los días temía por el resultado y pues solo puedo decirles que mis temores fueron confirmados, la escena, independientemente de la canción elegida, pierde toda chispa y magia de la original, la cual de entrada iba a ser difícil mantener, debido a que ya no sería sorpresa, pero lo que hicieron, hizo que un par de parejas en la sala de cine, decidieron no continuar con la proyección y mejor retirarse.

La Boda de mi mejor amigo, se una a la larga lista de películas mexicanas que buscan emular el éxito de películas con fórmula ya probada en el extranjero como No Manches Frida, Tres Idiotas, Corazón de León, entre otras, que tal vez alcancen el éxito en taquilla, pero no terminan por ser un ejercicio cinematográfico que valga la pena, más allá de que muy apenas logra mantenerse a flote la película.

Crítica de 'La Boda de mi mejor Amigo'
Lo Bueno
  • CUANDO SE ACABO
Lo Malo
  • GUIÓN
  • ACTUACIONES
3Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
1.7