Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
Esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.

Seguramente muchos de nosotros hemos experimentado la pérdida de un ser querido en algún punto de nuestras vidas. Esa sensación de aturdimiento emocional y de vacío existencial es muy difícil de superar. Esta amalgama de emociones y frustraciones se incrementa cuando la persona en cuestión era alguien muy cercano a nosotros, sin importar si existía algún lazo de sangre de por medio, o simplemente se trataba de una figura muy importante en nuestra vida cotidiana. Conforme los días pasan, el dolor se hace presente y dependiendo la persona, crece o disminuye. Lo que es cierto, es que no deja indiferente a nadie. Precisamente este es el tema y sensaciones que la directora Jimena Montemayor eligió abordar para su segundo largometraje, el cual se titula Restos de Viento.

En esta película seguimos la vida de tres personajes, una madre (interpretada por Dolores Fonzi) y sus dos hijos, Daniel (Diego Aguilar) y Ana (Paulina Gil), quienes tienen que lidiar con la repentina partida del patriarca de la familia. Su ausencia resulta evidente desde los primeros minutos de la película, pues vemos a una mujer adulta sumida en una enorme depresión. En un limbo emocional; incapaz de cuidar de sus propios hijos de manera correcta e incluso, sustituyendo con ellos el apoyo emocional que regularmente encontraba en su esposo, cuando en realidad ella es quien debería estar presente para sus pequeños, quienes nos muestran a través de miradas y silencios que necesitan de su madre, pues se sienten abandonados e incapaces de comprender aquello que les aqueja.

Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas.

Es así que entre sentimientos no expresados, mentiras a medias (de parte de la figura materna hacia sus hijos al querer hacerles creer que el esposo/padre salió de viaje), se nos envuelve poco a poco en una atmósfera claustrofóbica y atemporal —retratada de forma muy bella e intimista por parte de María Secco—, logrando transmitirnos mucho, con muy poco. Conforme la trama avanza, uno de los infantes comenzará a introducirnos a una enigmática figura que viene a funcionar como una metáfora de lo que significa la vida, la muerte, el duelo y la resolución. Cabe mencionar que Carmen es una mujer argentina, por lo que esta sensación de aislamiento se acentúa al no tener ningún familiar a quien recurrir.

Afortunadamente, a pesar de algunos altibajos en el largometraje, la dirección de Jimena Montemayor logra sacar el lado más humano de este trío de actores, lo cual nos brinda momentos verdaderamente memorables y sobretodo, sensibles. En ningún momento se abusa o exagera su dolor, lo cual le otorga una enorme autenticidad no solo a sus personajes, sino a su historia. El punto «en contra» es que no es una película fácil de abordar. Seguramente ahuyentará a muchos, pero para quienes quieran ampliar su opinión sobre las diversas propuestas que nos ofrece el cine mexicano y, en especial del cine dirigido por mujeres, este es un muy buen inicio si están dispuestos.

Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amo la vida,
Y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.

Crítica de 'Restos de Viento'
Positivo
  • Las actuaciones, en especial la de los niños
  • La fotografía de María Secco
  • El tema que se aborda
Negativo
  • La metáfora a través del realismo mágico no funciona del todo
  • El ritmo adolece un poco en ciertos momentos
7Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
9.9