La película más taquillera del fin de semana para sorpresa de todos es Ya veremos, la nueva película de Pedro Pablo Ibarra, director de Joyas de bisutería como Cielo en tu mirada, Amor a Primera Visa y A la Mala, el cual regresa con una película con mucha mercadotecnia demostrando la Fe que se le tenía al producto final. Bajo un guión de Alberto Bremer, quien vuelve a tener trabajo tras su debut en Un Padre no tan padre, que casualmente fue una cinta mexicana que hace dos años logró muy buenos números en taquilla.

Para Ya veremos, Ibarra, logró ensamblar un elenco conformado por Mauricio Ochmann, Fernanda Castillo y Emiliano Aramayo, quienes representan a una familia separada, donde el Hijo, Santiago, debe vivir entre dos casas, la de su madre, la cual está recién comprometida con su novio, sobrino del tercer hombre más rico de México; y la casa de su padre, un Médico Pediatra, cuya prioridad está en la atención a sus pacientes, situación que provocó la separación con su ex esposa, pero todo cambiara cuando descubre que su hijo está perdiendo la vista y el pequeño Santiago realiza una lista de actividades que le gustaría vivir antes de su operación, por si se diera el caso de que perdiera la vista, la mayor complicación es que desea hacerla junto con su papá y mamá, quienes no llevan la mejor relación desde su separación sentimental.

Los problemas con esta cinta empiezan desde su publicidad, donde los avances terminan contándote la película en 3 minutos, a partir de ahí es que te presentas a la sala a ver como es que suceden las cosas, ya que lamentablemente, el guión es muy predecible, lleno de todos los clichés que puedan tener estas películas. Entonces si el guión no nos cumple, ¿qué será lo que hace que valga la pena?

Mauricio Ochmann y Fernanda Castillo, dos actores, que nos siguen vendiendo como de lo más carismático que tenemos en el país, gracias a sus complicados papeles que desempeñaron en El señor de los cielos. Pues por mucho que lo niegue, la química entre los dos es innegable y esto es lo que logra llevar la película, pues a pesar de lo dramático que pueda resultar el problema en el que se encuentran, el director decidió convertir este drama en una comedia romántica, por lo que la ceguera del niños, es más un pretexto que un problema. Por otro lado, Emiliano Aramayo, resulta una elección desastrosa, dado que su personaje en el papel se ve como el más complicado de todos, lo resuelve siendo un niño de comercial, cuyos únicos estados anímicos son felicidad extrema y tristeza, lo cual podría ser normal, pero no lo son ante su posible ceguera, sino ante la evolución de la relación de sus padres, su enfermedad, visiblemente, le vale.

Ya veremos, no esta a la altura de lo que promete ofrecer y lo peor es que usa una formula desgastada para llevar al público a las salas de cine, situación que logra con creces. Sí eres de esos cinéfilos que gustan de ver películas un tanto coherentes, esta no es la mejor opción para ti.

Como nota adicional es importante que sepas que a pesar de sus grandes faltas y pocos aciertos, esta es una película mucho más entretenidas que la de Hombre al agua.

Crítica de Ya veremos
Lo bueno
  • Es familiar
Lo Malo
  • Guión
  • Actuaciones
  • Llena de Clíches
5Nota Final
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