El judaísmo es una de las religiones monoteístas más antiguas en la historia de la humanidad e irónicamente, es la que cuenta con un menor número de practicantes en nuestra actualidad. Siempre me ha resultado interesante la representación de esta doctrina en la pantalla grande; desde historias sobre eventos como el holocausto o el origen de dicha religión. La mayoría de las veces vemos a los judíos como las víctimas de las historias que protagonizan, pero existen muy pocas ocasiones donde de alguna forma, vemos el otro lado de la moneda, aquel donde los judíos representan la fuerza antagónica de una historia (no necesariamente como villanos). Es por esta razón que Leona, la ópera prima del director Isaac Cherem, resaltaba como un proyecto muy interesante al cual seguirle la pista durante el Festival Internacional de Cine de Morelia, ya que forma parte de la selección oficial de películas en competencia a Mejor Largometraje Mexicano.

La historia de Leona se centra en una joven judía llamada Ariela, quien de forma completamente inesperada, se enamora de un hombre no judío. Esto la coloca en una posición muy delicada con su familia, además de la comunidad judía a la que pertenece, ya que rechazan por completo su nueva relación al considerarla una grave ofensa hacia su cultura e ideología. Con gran acierto, el director nos adentra poco a poco a este mundo que es muy poco conocido por los no practicantes de dicha doctrina religiosa. Podemos apreciar lo conservadores (y hasta cierto punto retrógradas) que pueden llegar a ser ciertas comunidades, donde rechazan por completo la inclusión de personas ajenas a sus círculos sociales o familiares. El motivo por el cual dicho tema me parece importante, además de interesante, es debido a que los judíos han sido perseguidos y rechazados a lo largo de nuestra historia precisamente por ese tipo de ideologías.

Leona cuenta además con la gran ventaja de tener a Naian González Norvind como protagonista, la cual soporta todo el peso de la trama sobre sus hombros y logra salir bien librada de dicho reto. Se nota el gran talento que posee a pesar de su juventud; en ningún momento se siente forzada. Cada uno de sus gestos está perfectamente calculado para retratar la frustración de un espíritu que quiere ser libre a pesar de las cadenas sociales que la tienen retenida en una especie de limbo emocional. Es precisamente por esta razón que resulta muy curioso que algunos miembros del elenco no estén al mismo nivel.

Se agradece que Leona no sea el típico relato de una historia de amor imposible a la Romeo & Julieta, sino que en cambio, siempre se enfoquen en el desarrollo personal de su protagonista. Pudiera ser que ciertos sectores de los practicantes del judaísmo se pudieran sentir atacados por la película, pero les recuerdo que no son los villanos de la misma, sino simplemente una fuerza de oposición para las metas y deseos de una mujer que no desea estar atada ni a nada, ni a nadie. Una mujer que solo quiere ser ella. Y al final, ese es el mérito de esta historia.

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FICM 2018: Crítica de 'Leona'
Positivo
  • La actuación de Naian
  • El contexto en el que se desarrola la historia
Negativo
  • Se nota mucho que algunos miembros del elenco no son actores
7.5Nota Final
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10.0