El próximo 29 de marzo llegará a las pantallas de cine Restos de Viento, el segundo largometraje de la directora Jimena Montemayor, quien ha tenido un recorrido muy exitoso en diversos festivales de cine con este proyecto. Esta película nos ofrece una mirada muy íntima sobre la vida de tres personajes: Carmen (interpretada por Dolores Fonzi), una mujer  que está sumamente deprimida después de perder a su esposo y se siente incapaz de cuidar a sus hijos. A su vez, también se nos ofrece la perspectiva infantil de un proceso de duelo y pérdida a través de Daniel y Ana, los hijos de esta mujer. La historia se complementa con la inclusión de elementos de realismo mágico al aparecer un espíritu, el cual fungirá como una especie de metáfora sobre lo que este trío de personajes está experimentando a nivel emocional.

En Konexión, tuvimos la oportunidad de platicar con la directora Jimena Montemayor ayer por la tarde, con motivo del estreno este próximo fin de semana para Restos de Viento, la cual está siendo distribuida por Calouma Films.

A continuación les comparto lo que fue la entrevista:

 

A pesar de contar con solo 2 largometrajes en tu filmografía, parece ser que ya has encontrado un estilo narrativo como directora ¿Cómo lo definirías y sobre todo cómo surge tu interés por este tipo de historias y la necesidad de contarlas a una audiencia?

Muchas gracias por eso (ríe). Mira, yo creo que una parte de cómo y porqué narro historias tiene que ver con que en mi carrera estudié cinematografía y dirección. Entonces, siento que mi manera de contar historias tiene mucho que ver con la creación de atmósferas. Atmósferas visuales, además de aquellas de la línea narrativa o de la anécdota de los personajes. Cuando escribo mis guiones ya tienen muchas imágenes y vienen con ciertas atmósferas cuando los lees. Ya referente a sobre qué historias contar, la verdad es que siento que estoy descubriendo conforme creo la historia, como que voy descubriendo esto a lo que no quiero llamar el hilo negro, pero siento que apenas me estoy dando cuenta de qué es lo que me gusta contar y el por qué ¿sabes? Es un proceso que mientras lo estoy llevando a cabo, voy descubriendo cosas sobre mí misma, mis intereses y mis inquietudes. Pero sí logro también ver de alguna otra manera que me interesa mucho mostrar como las distintas emociones y formas de ver un evento. En el caso de En la sangre y Restos de viento ambas poseen lo que son triángulos de personajes, tríadas, tres personajes que viven de manera distinta un mismo suceso ya sea amoroso o solo emocional.

Exactamente y, se podría decir que en ambos proyectos los personajes se ven rodeados por un aura de melancolía. En tu primer proyecto es el amor específicamente y en tu nueva película es el duelo. Pero en ambos proyectos la melancolía es un aspecto para destacar ¿no te parece?

Sí, claro. Como una especie de reflexión sobre lo que es y dejar ser (ríe).

Restos de Viento, a diferencia de tu primer película, se siente como una experiencia muy personal, e incluso, agradeces a tu padre en los créditos finales. ¿Se podría decir que esta historia es autobiográfica? ¿Cómo surge la creación de esta?

Esta historia digamos que tiene un peso más autobiográfico en el sentido de que yo perdí a mi padre en el proceso de la escritura del guion, pero la historia ya estaba hecha. La historia de Restos de Viento, la anécdota, la familia, los hermanos, el espíritu. Todo ya estaba escrito cuando yo pierdo a mi padre, entonces no creo que pueda llamar a la película como autobiográfica, pero sí se alimentó de un proceso muy personal.

Esta historia también hace alusión a la cultura navajo ¿Cómo surgió la inclusión de dicha cultura en tu historia, aunada a ciertos elementos oníricos y fantásticos en la misma?

Pues mira, la verdad es que casi desde el inicio, desde el primer tratamiento del guion, ya existía un personaje que era un indio norteamericano que se convertía en el guía espiritual para el personaje de Daniel. Además, yo tenía un cuento cuando era niña sobre los indios de América, que es el que se muestra en una de las escenas y este libro es el que le da el título a la película. Yo tenía ese libro desde que era pequeña y en algún momento como que se fueron uniendo este personaje, el indio norteamericano, que por la época en la que yo planteo la historia en esta atemporalidad de los años 50, 60, 70, los niños jugaban mucho a esto de indios y vaqueros. Conforme fui desarrollando la historia y el duelo de los personajes, encontré ciertas similitudes con la cosmovisión de los navajos y lo que ocurría a los personajes. Con lo que le pasaba a Carmen, lo que significaba el canto, la ceremonia de sanación, el paso hacia otro mundo. Realmente las piezas fueron encajando solas. Este rompecabezas comenzó a unirse en el proceso de escritura. Pero siento que son un elemento que de pronto la película decidió que así fuera. Todo se fue interconectando poco a poco, tomando vida propia.

Ya que mencionas al elenco infantil, me parece que ellos son los verdaderos protagonistas de esta historia y son de suma importancia para la misma. En este caso ¿Qué tan difícil fue trabajar con ellos?

Mira, con respecto a los niños creo que el proceso fue más complicado en la práctica y en toda la cuestión de logística en el set, porque todo nuestro ritmo de trabajo dependía de ellos. Los niños se cansan, se aburren, entonces tienes cierto número de tomas que puedes hacer hasta que pierden la frescura. Pero en cuanto a lo emocional, la verdad es que ambos actores coinciden muy bien con sus personajes. Ellos no leyeron el guion, hicieron un taller de actuación con Margarita Mandoki, que es una coach infantil y Luis Rosales, que fue el director de casting, el mismo de Roma. Digamos que desde un inicio queríamos niños que no necesariamente fueran actores, pero que lograran proyectar y sentir lo que ocurre a los personajes y no necesariamente aprenderse un par de líneas o actuar de manera consciente. Entonces, los niños lograban entender los procesos por los que pasaban los personajes reaccionando de manera natural, pero definitivamente lo más complicado fue que nosotros teníamos que ajustarnos a sus ritmos y temperamentos.

Con base en tus comentarios ¿Consideras que trabajar con ellos fue el reto más grande que tuviste que enfrentar durante la producción o existió algo más?

¡Sí! Ese (ríe). Ese fue para todos. Sin duda fue el reto más complicado de todos.

Un factor que me llama mucho la atención es el hecho de que esta sea la primera participación de Dolores Fonzi en una película mexicana. ¿Cuál fue el proceso que llevó a que se le considerara a ella en específico, una de las mejores actrices argentinas en activo, como protagonista para tu película? ¿Fue difícil convencerla?

La verdad es que yo quería una actriz extranjera para protagonizar esta película. Quería también, contar la historia de una mujer que migra y pierde al esposo, quedando en esta especie de limbo, fuera de su círculo familiar. Entonces cuando estaba buscando actrices, la actriz de mi película anterior, Camila Selser, me recomendó ver el trabajo de Dolores Fonzi. En aquella época ella todavía no hacía La Patota. Yo la vi en una serie. Me maravilló su capacidad de proyectar y, tiene como un tono para decir y transmitir cosas que me encantó. Por fortuna teníamos amigos en común, entonces le hicieron llegar el guion. Le gustó y después básicamente estuvimos cuadrando y esperando que los tiempos coincidieran para que ella pudiera venir a hacer la película, pero sí, digamos que en cuanto vimos que existía una posibilidad real de hacerle llegar el guion y contar con ella, digamos que fue marca personal (ríe).

¿Fue un proceso muy largo en este caso el hecho de hacer empatar las agendas?

Sí porque nosotros teníamos que meter el proyecto a EFICINE para pedir el apoyo. Una vez que tuvimos las fechas a Dolores no se le facilitaba, por lo cual tuvimos que retrasar la producción 6 meses más. De hecho, nuestra película estaba en medio de su calendario de filmación. Nuestra película estaba en medio de otras dos en las que participó. Justo acababa de filmar una película en Argentina y a los cinco días ya estaba en México con nosotros. Una vez terminada la filmación, se fue y ocho días después ya estaba filmando otra película. Entonces sí fue un proceso muy complicado, con ella solo teníamos disponibles tres semanas de cinco que duró el rodaje. Tuvimos que ajustar todo, no se pudo filmar en orden cronológico como se tenía planeado desde un inicio por los niños. Fue complicado ajustarse a sus tiempos y a las pocas semanas con las que podíamos contar con ella.

Un aspecto que resalta muchísimo sobre tu trabajo es el visual. ¿Cómo funcionó la mancuerna creada con María Secco tomando en cuenta que tú también eres cinefotógrafa?

Uy. Trabajar con María fue un proceso muy creativo, muy estimulante. Tuvimos mucho tiempo para trabajar previo a la filmación. Vimos muchas imágenes, fotógrafos, películas; hablamos de recuerdos, de sensaciones. Realmente tuvimos mucho tiempo para ir creando este estilo, esta mirada, esta intención de sentirnos en la piel de los personajes, de la luz como un personaje más, de como crear una atmósfera pesada en una casa que no logra respirar, creando una sensación de ahogo. La verdad es que fue un proceso muy disfrutable y siento que la película creció mucho con la aportación de María y su sensibilidad como profesional y humana. Es una mujer increíble para tener en este tipo de trabajos. Fue muy placentero, igual que con Dolores. Fue una delicia trabajar con ellas dos, con mujeres tan comprometidas y talentosas.

Hace algunos años concursaste por EFICINE para lograr obtener distribución comercial para Restos de Viento, pero en un inicio se les negó debido a “exceso de copias”. Lo cual me parece irónico debido a que has tenido un recorrido bastante exitoso en el circuito de festivales de cine; nacionales e internacionales. E incluso, actualmente tenemos incontables películas mexicanas de corte comercial y de muy baja calidad abarrotando las salas de cine de nuestro país. ¿Cuál crees que sea el mejor curso de acción para lograr que la audiencia mexicana se pudiera interesar mucho más por películas como la tuya?

Híjole, yo creo que sería un proceso largo el cual consiste en crear espectadores. De crear ventanas y que se genere público. Pero el público no se va a generar de un día para otro. Debe ser poco a poco, a uno le puede no gustar lo que no conoce o a lo que no tiene acceso y si solo consumes un tipo de cine o de género, es muy complicado cambiarles el chip. Siento que debemos ser pacientes y tal vez fomentar no solo el cine, sino las artes en general, desde una edad mucho más temprana. No dar por hecho que los niños o los adolescentes no están listos para lograr apreciar distintos tipos de artes u otras formas de ver las cosas. Creo que en ese sentido el streaming puede ser de gran ayuda, para que estos contenidos lleguen a la gente que quiere ver otras cosas, pero no hay que dejar de lado las ventanas físicas. Lo que representa ir al cine, la energía que puede generar una sala, la comunión que tienes en una sala oscura de cine es toda una experiencia. Pero es lo que te digo, hay que ser pacientes e ir empujando poco a poco estas nuevas salas, estas nuevas opciones para presentar este contenido. Y si de pronto llegan 10 personas, tal vez el siguiente año lleguen 20. Poco a poco. No hay que claudicar, no rendirse.

En la actualidad, mucho del mejor cine mexicano proviene de mujeres con un enorme talento, tales como Lila Avilés, Eva Villaseñor, Alejandra Márquez Abella, Natalia Beristáin, Tatiana Huezo y tú, por supuesto. ¿Consideras que el género femenino tiene más oportunidades en el ámbito cinematográfico a diferencia de años anteriores? ¿O crees que existen más dificultades para las mujeres a la hora de crear producciones fílmicas?

La verdad es que hacer cine es difícil independientemente de tu género. Todo el tiempo estamos en una pelea constante por conseguir fondos, porque te den esos fondos, por la competencia, por el tiempo que toma y lo largo que son los procesos. Creo que el cine no es una carrera sencilla. Yo tuve la fortuna de formar parte de la primera generación del CCC donde éramos el mismo número de mujeres y el mismo número de hombres, entonces desde la carrera fue todo muy equilibrado pero las generaciones antes de mí siempre eran diez hombres, tres mujeres. Creo que yo he tenido la suerte de haber sorteado obstáculos o no haberlos visto. No puedo hablar por otras mujeres que tal vez sí lo hayan tenido más difícil. Creo que más bien, lo que está sucediendo es que hay más industria y hemos logrado que nuestras historias lleguen a festivales y a salas de cine. Creo que estamos en un muy buen momento. Todas estas mujeres de las que hablas son colegas, con algunas yo estudié, a otras las conozco desde que somos niñas y es una maravilla que al final podamos compartir un espacio y que todas podamos mostrar maneras distintas de ver, pero sí creo que todavía existen batallas que debemos pelear. Todavía existen ciertos prejuicios hacia nuestras historias, una desconfianza a la hora de manejar presupuestos, hacia proyectos con mujeres directoras. Como por ejemplo cuando se dice que las mujeres no pueden hacer cine de acción, ahí está el caso de Lucrecia Martel y Marvel, que la invitaron a filmar una película, pero le dijeron que de todo lo correspondiente a la acción no se tenía que preocupar, que eso lo hacía alguien más y su postura fue de ¿por qué crees que yo no puedo hacer acción o por qué crees que no me interesa? Y estamos hablando de una directora súper exitosa, multi-premiada, con toda la capacidad, pero a Hollywood no le pareció suficiente.

Tengo entendido que participas en un proyecto que asiste a mujeres que han sido víctimas de trata laboral y sexual. ¿Nos podrías contar un poco acerca de este tema y el cómo les ayudas?

Sí, tengo una asociación civil con la que hago proyectos con gente en situación de vulnerabilidad física, psicológica o social y hacemos ejercicios para que se logren expresar a través de algún medio creativo, para que así logren comunicar algo por medio del arte, algo que tal vez les es más difícil lidiar con ello. He trabajado con hip-hoperas, una de ellas se llama Mare Advertencia Lírika, es una oaxaqueña de origen zapoteca y feminista que impartió el primer taller de experimentación vocal, escritura de rap y autonomía de la mujer en la A.C. También he trabajado en talleres de cine con niños de cardiopatías congénitas para que hagan sus propias historias. No sé, me gusta mucho trabajar en este otro lado social que te puede brindar el arte y llevar a cabo proyectos creativos enfocados en ayudar, aunque sea en algo como hacer pasar un buen rato a personas en un hospital ¿sabes? Es como mi lado B (ríe).

¿Existe alguna manera en la que aquellos que lean la entrevista y estén interesados puedan apoyar tu proyecto?

¡Sí! Que nos escriban a anima-ars.org. También tenemos una página de Facebook por si tienen ganas de apoyar algún tipo de proyecto auto-gestionado por mi socia y yo, o si existe alguna población en específico con la que se pueda trabajar, nosotras armamos los proyectos. Ya sea que nosotras nos hagamos cargo o consigamos a alguien que imparta los talleres. Si les interesa nos pueden contactar a través de  nuestra página.

Tu siguiente proyecto será Alba, una historia que escribiste hace algunos años y será filmada en Chihuahua ¿qué nos puedes contar acerca de este proyecto?

Es una adaptación de una novela llamada Las mujeres del Alba, la cual cuenta la historia del primer levantamiento de guerrilla contemporánea en México, el asalto al cuartel de Madera, en Chihuahua. Es sobre las mujeres que participaron en este evento, de las familias de estos jóvenes, estudiantes y maestros guerrilleros. También es una película que tiene estos tintes de realismo mágico al presentar figuras de fantasmas que habitan en estas zonas de conflicto.

Para finalizar, después de Restos de Viento, ¿qué es lo que el futuro le depara a Jimena Montemayor?

Pues filmar en el verano (ríe). Eso, preparar el siguiente proyecto (Alba). Espero tener una muy buena producción, llena de eventos no tan desafortunados, con menos caos (ríe). No lo sé (ríe). Una vez que terminemos con Restos de Viento pues iniciar con el siguiente proyecto.

Restos de Viento se estrenará en cines el próximo 29 de Marzo y podrán encontrarla en espacios como la Cineteca Nacional, Cine Tonalá (CDMX, Tijuana y Querétaro), Le Cinema IFAL, el Centro Cultural Universitario, la Casa del Cine, Cinemanía Loreto, la Cineteca de Nuevo León y la Cineteca Rosalío Solano (Qro.) por mencionar algunos.