Regresa el Oliver Stone mexicano para volver a poner de cabeza al país y exponer como nadie la triste realidad política, económica y social de México. Luis Estrada nos presenta el que es quizá su proyecto más ambicioso y critico hasta el momento, un filme que busca retratar el poder de los medios de comunicación, mas concretamente el de la televisión.

A diferencia de La ley de Herodes o El Infierno, la historia de La dictadura perfecta tiene protagonistas con nombres socialmente reconocidos, ¿esto que quiere decir? A pesar de que los personajes llevan otros “sobrenombres” es claro a quienes se refiere, y es que se trata de un casi documental de la actualidad política en México, teniendo como principales participes al gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, los partidos de derecha e izquierda y Televisa como la empresa más poderosa de la nación, haciendo que la critica sea todavía más directa.

El filme es prácticamente una parodia, una “farsa” verdadera que busca retratar con mucho humor negro las relaciones que poseen los medios de comunicación con los políticos, y estos con el mundo de la delincuencia, más específicamente con el narcotráfico, así tenemos como protagonistas a el gobernador Vargas (Damian Alcázar) un hombre relacionado con el bajo mundo que busca mejorar su imagen pública para poder llegar a la Presidencia del país, un productor de televisión (Alfonso Herrera) dispuesto a cualquier cosa para poder conseguir el más alto indice de rating posible, y el líder de la oposición (Joaquin Cosio) un político aparentemente incorruptible cuyo mayor objetivo es quitar al gobernador Vargas del poder. Y así comienza este juego de poderes, de ambiciones, mientras vemos pasar por la pantalla, narcotráfico, video escándalos, redes sociales, secuestros, engaños, montajes televisivos, distractores, asesinatos, corrupción, simplemente el pan de cada día en México.

Luis Estrada copia el modelo de cinismo del país para su narración, la forma en que cuenta los hechos, como presenta a los personajes, como ajusta la música clásica a las secuencias para hacer ver estas como algo cómico e inverosímil, como dirige a los actores, todo tiene un alto nivel de cinismo que asusta, uno no sabe si reírse o ponerse a llorar de lo que acontece y se proyecta en pantalla. Por ahí a mitad del metraje hay un pequeño bache de ritmo y fluidez dramática, dando la sensación de que ya no pasa nada nuevo, sin embargo logra salir de este exitosamente. También habría que hablar de un tercer acto bastante alargado e innecesario, así como reiterativo, aunque al final todo es parte del mismo cuadro.

Se le puede tachar de ser un producto de “izquierda” con poca imparcialidad a la hora de contar los hechos, haciendo ver como las victimas a los políticos de esta corriente, sin embargo también les tocan sus “pecados” aunque no con tanto descaro, sin embargo al final de cuentas las verdaderas victimas somos nosotros, un espectador que solo puede ver como la gente de poder se burla en la cara de nosotros, y lo todavía peor, que hay todavía muchas personas que se creen este circo.

Alcázar esta genial, pocos como el para retratar el cinismo con tanta naturalidad, Herrera cumple y lleva bastante bien el peso del filme del que termina siendo el personaje principal, Cosio muy bien como siempre, mientras el resto de los secundarios ayudan a conseguir un casting muy solido, sobre todo un divertido Sergio Mayer que esta excelso como el Presidente de la República, sus pequeñas apariciones son memorables, su parodia de Peña Nieto quedara ahi, como uno de los mejores retratos del “mete patas” que tenemos como presidente.

Sumamente cínica, ácida, critica, esto es La dictadura perfecta, que pese a no llegar al gran nivel de La ley de Herodes y El Infierno (un escalón abajo), si es un filme sumamente recomendable, no solo por la fuerza del discurso, sino por su calidad cinematográfica que es casi intachable por parte del señor Luis Estrada.

Cortesía de Alegato Revista

Review de "La Dictadura Perfecta"
Sumamente cínica, ácida, critica, esto es La dictadura perfecta, que pese a no llegar al gran nivel de La ley de Herodes y El Infierno (un escalón abajo), si es un filme sumamente recomendable, no solo por la fuerza del discurso, sino por su calidad cinematográfica que es casi intachable por parte del señor Luis Estrada.
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
7.0