Desde que era muy pequeño, uno de mis principales miedos —y fascinaciones— siempre han sido las brujas. Esos míticos seres que algunas madres, tías o abuelas utilizan como pretexto para que los niños pequeños se comporten, bajo la promesa de que si no hacíamos lo que se nos ordenaba, estas diabólicas figuras vendrían por nosotros, en medio de la oscuridad de la noche. Esta atracción se vio incrementada cuando en mi niñez vi tres películas en específico, The Witches (Nicolas Roeg, 1990), Hocus Pocus (Kenny Ortega, 1993), The Witches of Eastwick (George Miller, 1987) y The Blair Witch Project (Sánchez, Myrik, 1999). Cada una de estas cintas no podría ser mas distinta entre sí, pero todas logran crear una representación más que interesante desde distintos puntos de vista de lo que son las brujas y los efectos que pueden ocasionar en nosotros, para bien o para mal. Incluso películas mucho más recientes como The VVitch (Robert Eggers, 2015) o Hereditary (Ari Aster, 2018) han logrado mostrar con gran acierto el misterio y horror que envuelve a personas que de una u otra forma practican alguna clase de brujería.

Siendo una persona que fue criada bajo una doctrina católica (a pesar de que no la sigo practicando en la actualidad), me considero un tanto susceptible con respecto a estos temas, pues a lo largo de mi corta vida he sido testigo de un par de eventos que me son difíciles de explicar de forma racional. Es por ello que el cine se fue convirtiendo en uno de mis refugios favoritos y sobretodo, en un medio para afrontar mis miedos más profundos. Conforme me fui convirtiendo en un cinéfilo empedernido, poco a poco empecé a explorar distintos tipos de este tipo de cine, en donde una película con elementos de horror sobrenatural llamada Suspiria (Dario Argento, 1977) se me quedó muy grabada en la memoria, gracias a su gran propuesta visual y sonora. Filme que emplea elementos de cine giallo, mientras que a su vez tiene como tema central la brujería en una escuela de danza, donde una estudiante llamada Suzy Bannion irá descubriendo poco a poco los grandes secretos de dicha institución. No podría decir que es una de mis películas favoritas de horror o con temática sobre brujería porque estaría mintiendo, pero sí puedo asegurar que se trata de una película que disfruto mucho cada vez que tengo oportunidad de verla.

Es por esto que cuando se dio a conocer que el director italiano Luca Guadagnino estaba detrás de una nueva versión sobre Suspiria, mi curiosidad se vio incrementada ya que le considero como un cineasta con una visión muy particular e intimista. Solo basta con echar un ojo a su breve pero eficaz filmografía en donde cintas como Io sono l’amore (2009) o la mundialmente reconocida Call Me By Your Name (2017) destacan mucho las cualidades que este director tiene como narrador. Es aquí donde entra en juego otro factor del que muchos cineastas no han salido tan bien librados, ¿qué le podría aportar este hombre a una historia como Suspiria? La respuesta tal vez les podría sorprender.

La premisa de esta nueva Suspiria es básicamente la misma que la del filme de 1977, una joven llamada Susie Bannion (Dakota Johnson) viajará desde Estados Unidos hasta Alemania (Berlín para ser específicos) con la finalidad de ganarse un lugar en la Academia de Danza Tanz, la cual es a su vez, dirigida por Madame Blanc (Tilda Swinton). Pero a diferencia del filme en el que se basa, los elementos sobrenaturales de su historia son introducidos casi de inmediato. De aquí en adelante la historia se distancia por completo del material original, convirtiéndose así en algo completamente diferente. Precisamente dos de los temas que no se exploran en demasía en la cinta original, son abordados de forma mucho más extensa y compleja en esta nueva versión: La danza y la brujería.

Como mencioné anteriormente, el cine de Guadagnino se caracteriza por retratar de forma muy cercana a sus protagonistas. Aquí, se nos introduce de forma muy sutil y pausada a una serie de personajes que conforme avanza la trama, nos muestran distintos matices de una historia que se desarrolla en medio de un ambiente político sumamente denso, donde el pueblo alemán aún sufre los efectos del nazismo y el genocidio de razas que llevaron a cabo durante la Segunda Guerra Mundial. Precisamente aquí es donde la danza toma relevancia como medio de expresión para estas mujeres que buscan encontrar un sello de identidad y sexualidad.

Luca no olvida que esta es principalmente una historia de horror donde los elementos que generan tensión, aunque sutiles, siempre están presentes. Cuando toca demostrar en su totalidad el poder, el control y la violencia que este grupo de mujeres pueden infligir en alguien más, los resultados son sumamente tenebrosos. Esto resulta muy interesante ya que el poder y la perfección son uno de los temas centrales de la historia, pues de forma muy gráfica se nos hace saber que para que la mujer perfecta pueda existir, todas las demás deben sufrir. Física y psicológicamente. Todo con la finalidad de mantener ese «poder» en alguien en específico y, aunque se juega con la figura feminista y la maternidad, la violencia explícita o implícita permea por sobre todas las cosas.

Como bien saben, el tema de los refritos es muy común en el mundo del séptimo arte, donde existen múltiples intentos fallidos al intentar adaptar a nuestra actualidad alguna película de antaño. Pero también existen sus excepciones, donde algunas películas no solo logran igualar a la obra en la que se basan, sino que en muy raras ocasiones incluso llegan a ser superiores tanto en temática como en presentación. Este es precisamente el caso de Suspiria, pues a pesar de ser el polo opuesto del material en el que está basado (visual y sonoramente), es un trabajo lleno de capas, misterios  y pequeños detalles que como audiencia, tendremos que discernir e investigar a la par de sus protagonistas. Es aquí donde radica la magia de esta nueva versión, en aportar temas nuevos, discusiones e interpretaciones diferentes. Especialmente con respecto al tema sobre la brujería. Pero lo que es seguro, es que no dejará indiferente a nadie.

Crítica de 'Suspiria'
Positivo
  • La implementación de elementos y personajes nuevos
  • El manejo de los elementos de horror
  • La actuación de Tilda Swinton
Negativo
  • Excesiva duración
  • Es poco accesible para el público en general
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
9.0