Julián Hernández es un director que ha logrado mantenerse varios años en activo dentro del circuito del cine independiente mexicano. Ya sea a través de la creación de algunas películas o incluso cortometrajes. En esta ocasión, podemos encontrar dentro del marco del Festival Internacional de Cine de Morelia lo que es su quinto largometraje, La diosa del asfalto, el cual forma parte de la competencia a mejor película mexicana (también tiene un cortometraje en esta edición del festival). Ambos trabajos cuentan con temas muy interesantes, pero aquí se estará comentando lo que es su película.

La diosa del asfalto nos transporta a la década de los 80, en la periferia de la Ciudad de México, en donde Max (Ximena Romo) regresa al barrio que la vio crecer diez años después de una larga ausencia. Ya convertida en toda una mujer, es la vocalista de una banda de rock de nombre homónimo al título de la película. Aquí, se reencuentra con aquellas mujeres que solían ser sus amigas y cómplices de diversas actividades criminales durante sus años de juventud. Esta visita le hará darse cuenta que estas personas ya no son las mismas que en antaño, en especial Ramira (Mabel Cadena) quien recientemente fue liberada de prisión y que, al verse cara a cara, esta última le reclamará a Max el haberlas abandonado y el haber roto múltiples promesas en el proceso.

Aunque se inspira en hechos reales, no deja de ser una ficción que sirve como complemento para lograr entender un fenómeno social que sigue estando presente hoy en día en nuestro país. La banda que este conjunto de chicas forma y representa en pantalla, se basa en el grupo delictivo conocido como Las castradoras, el cual según se reporta, obtuvo su nombre luego de que detuvieran a un violador local, le agredieran y posteriormente castraran por sus crímenes.

A pesar de que para este proyecto se tomaron muchas libertades narrativas, el núcleo de su historia es muy atractivo, pero su representación en pantalla no lo es tanto. Al igual que con películas como Todo lo invisible Amalgama, todo se siente artificial, poco natural, lo cual se ve reforzado debido al pésimo uso de un lenguaje y forma de expresión que no había visto en cine desde hace años. Nadie habla así en estos días, ni siquiera en los 80. A esto también hay que añadir el pésimo montaje, que de alguna forma pretende crear esta sensación subversiva que desean transmitir a través de los actos de este grupo de féminas. En cambio, se nos despoja de cualquier sentimiento de inmersión hacia la película a causa de la extrañeza de estos saltos continuos en el ritmo. Nada es natural o fidedigno.

De los pocos aspectos positivos se podría mencionar que la fotografía es lo suficientemente creativa como para jugar con el ambiente y sus personajes. Desafortunadamente hasta ahí queda ya que a pesar de que el elenco no es malo en lo absoluto, se ve terriblemente retratado con una mala dirección y lo que parecía que iba a servir como un documento de denuncia y protesta hacia el machismo y la misoginia, no solo en México, sino en el mundo, se ve disminuido a causa de todos estos factores. Nada en esta película logra transmitir verosimilitud o carácter ante un tema tan importante y actual, ni que estemos dispuestos a seguir viendo y escuchando su versión de esta historia.

FICM 2020: 'La Diosa del Asfalto'
4.5Nota Final
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