Siempre me ha parecido fascinante el poder echar un vistazo a la vida personal de cualquier artista, ya sean músicos, cantantes, actores o directores por mencionar algunos ejemplos. Cuando estas personas deciden compartir un poco sobre sus pasiones con nosotros, esto se vuelve mucho más interesante en el momento en que precisamente estas pasiones los ponen en contacto con individuos que viven, comen, respiran y transmiten esa pasión en cuanto los ves. Precisamente este es el caso de El Gran Fellove, un documental creado en torno a la figura de Francisco Valdés «Fellove», un músico cubano quien fue uno de los principales exponentes del scat cubano y el movimiento musical Feeling (filing para los latinos) en dicho país.

Curiosamente, la figura que nos introduce a la historia de este cantante y compositor es nada más y nada menos que Matt Dillon, famoso actor (aquí funge como director), quien para sorpresa de muchos (me incluyo), es un gran fan de la música cubana, además de México y su gente (Cristina Velasco Carlos Sosa son productores de este documental). Esto refuerza lo que mencionaba anteriormente, pues a final de cuentas, nos damos cuenta que detrás de toda esta fama, glamour y belleza que proyectan estas celebridades, no son más que una persona normal como tú y yo. Con diversos intereses y pasiones que les motivan y hacen sentir al igual que a nosotros.

«¡Hay que aprender de los viejitos, hay que aprender!»

A través de una edición y montaje vertiginoso a cargo de Jason Cacioppo, Dillon nos narra cómo fue que llegó a conocer la música de Fellove, y lo que motiva esta obsesión por conocerle a través de su amigo Joey Altruda, con quien comparte gustos y aficiones. Es así que vemos que Altruda pretende crear y grabar un último gran disco a lado de Fellove. Pero, conforme avanza el documental, se abordan algunos de los aspectos más interesantes dentro de la historia musical de Cuba y cómo una generación llena de talento vio a México como la tierra prometida para alcanzar y desarrollar sus ambiciones musicales, cuando en su nación de origen, muchos vivían en condiciones muy adversas.

Se nota a leguas que estas grabaciones que Matt Dillon llevó a cabo durante el proceso creativo para el álbum que se iba a grabar, eran un registro personal. Jamás pensado para ser exhibido y eso funciona a beneficio del documental, pues nos logra transmitir esa admiración por algunos de los músicos más talentosos que hayan existido en nuestro país, y de la música latina en general. Además de comprender una parte fundamental de la historia cubana y la conexión tan especial que existió entre Dillon y Fellove.

«La vida es el arte de reunirse.»

Por casualidades de la vida, el álbum que se grabó jamás pudo ser publicado, mientras que Dillon y compañía perdieron contacto con esta emblemática figura. Cuando Matt (a quien Fellove llamaba cariñosamente Mateo) decidió crear este documental, Fellove estaba a punto de fallecer debido a un mal estado de salud por su edad avanzada. Es así que esta producción, El Gran Fellove sirve como testimonio del talento, positividad y pureza de un hombre que tuvo que triunfar en una tierra diferente a la suya, donde logró encontrar su lugar en el mundo y dejar una huella en la historia musical.

Puede ser que el documental peque de sentimentalismo, pero eso no le resta méritos a la hora de contar una historia tan interesante a través de su simpleza, ahondando en temas como el racismo y cuestiones sociales, reafirmando a su vez la capacidad y visión que Matt Dillon posee como director y narrador. Como dato final, el álbum que se grabó y al que se hace énfasis en esta película, será lanzado oficialmente en el 2021.

Mango, mango, mango, mango, mangüe…

FICM 2020: Review de 'El Gran Fellove'
7Nota Final
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