La directora Mariana Chenillo apareció en la escena cinematográfica con Cinco días sin Nora, película que indicaba que tenía un futuro prometedor como realizadora. Poco después nos presentó Paraíso, una cinta que proponía un futuro esperanzador para la comedia mexicana al abordar temas interesantes y personajes bien desarrollados. Posteriormente se enfocó en dirigir episodios para series de televisión como Club de Cuervos Aquí en la Tierra y tras estos trabajos, por fin regresa como directora de un largometraje con Todo lo invisible, película en competencia dentro de la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia.

En esta película se nos introduce a la vida de Jonás (Ari Brickman) un reconocido dentista que, tras un accidente automovilístico, pierde parcialmente la vista. A causa de este evento, cae en una especie de depresión, lo cual afecta su relación con su esposa (Bárbara Mori). Estas fricciones en su matrimonio incrementan cuando Saúl (José María de Tavira), un viejo amigo de la familia (y antiguo interés romántico de Amanda) decide representarlos legalmente al llevar a cabo ciertos procesos legales. Poco a poco vemos cómo Jonás tiene que lidiar con su nueva realidad, sin dejar de lado que además de su mujer, cuenta con dos hijas.

Se puede decir que Todo lo invisible es una comedia ligera con algunos tintes dramáticos, queriendo hacer énfasis en el significado de los lazos familiares y cómo estos se pueden ver afectados cuando algún elemento en nuestras vidas cambia. Esto también nos recuerda la fragilidad y vulnerabilidad de nuestra existencia, el cómo en tan solo unos segundos las cosas pueden cambiar para siempre y sobre todo, nuestra renuencia hacia estos cambios. El problema es que a pesar de la ligereza en su comedia y tratar de abordar temas que en realidad son interesantes, el elenco elegido para esta película carece de encanto o aspectos que nos motiven en algún sentido.

Todo se siente muy mecánico y artificial, por lo cual es difícil empatizar con estos personajes. No hay mucho que destacar sobre este filme: sus valores de producción son buenos a secas, más no destacables; los actores hacen su mejor intento con un guion muy pobre que no desarrolla al máximo a sus protagonistas y pierde el tiempo con algunas sub-tramas que no llevan a nada. El resultado final es básicamente una película sin pena ni gloria que solo hace que nos preguntemos por qué alguien con la calidad de Mariana Chenillo como directora aceptaría involucrarse en un proyecto tan raquítico a nivel emocional y narrativo. Alejándose de aquella prometedora carrera que nos ofreció desde su primer largometraje.

FICM 2020: Review de 'Todo lo invisible'
4.5Nota Final
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