FICM 2021: Review de ‘El hoyo en la cerca’

Joaquin del Paso regresa con su segunda película tras casi seis años desde que presentó Maquinaria Panamerica, una crítica social al empleado oficinista y sus jefes explotadores. En esta ocasión, El hoyo en la cerca resulta ser otra crítica solo que ahora hacia las élites y los extremismos religiosos, temática que ha sobresalido en muchas narrativas a nivel mundial debido a las extremas derechas de cada nación. Cabe mencionar que ambos trabajos son completamente originales y nos presentan una visión inspirada en las propias experiencias del realizador.

La película se centra en un grupo de jóvenes de altos recursos económicos que realizan un viaje para atender a un campamento religioso que fue organizado por el prestigioso colegio del que forman parte. Este campamento parece ubicarse en las orillas de uno de los volcanes cercanos a la ciudad de México y la razón de dicha reunión, es la de encaminar a estos chicos hacia una vida con actitudes de mando y liderazgo dentro de los ambientes políticos, religiosos y económicos a los que sus padres pertenecen. Como es de esperarse, la mayoría de estos jóvenes son blancos y de género masculino, a excepción de un compañero que está ahí gracias a una beca, lo cual le hace objeto de burlas y discriminación constante.

De aquí en adelante vemos cómo los profesores y sacerdotes van marcando la pauta sobre cómo estos chicos deben comportarse e interactuar con la gente del pueblo más cercano. Sin embargo, la aparición de un hoyo en la cerca (de aquí proviene el título de la película), provoca que la dinámica y estabilidad dentro de sus parámetros de convivencia se vean afectados. Además, surgirán ciertas actitudes que se verán reforzadas por parte de los mentores de estos chicos.

Resulta evidente que las dinámicas de poder manejadas dentro de la película vienen impregnadas por las constantes noticias y cuestionamientos que han surgido en los últimos años a raíz del crecimiento de la extrema derecha, cuestionamientos hacia quién tiene el poder y cómo se debe emplear. Aquí vemos reflejadas las ideas políticas de su director y no solo critica la forma en que estos comportamientos surgen, sino que nos muestra que muchas de estas personas están en contra y que pueden llegar a ser silenciadas. La religión (oh sorpresa), se utiliza como un medio de propaganda; la espiritualidad como escudo hacia la exclusión, el rechazo y la perpetuación del poder.

Joaquín del Paso nos trae un filme provocador e impactante que logra mezclar elementos de terror psicológico y crítica política que nos ayudan a cuestionar el por qué le seguimos dando poder a instituciones que siempre intentarán oprimir a las personas que desde su perspectiva, están por debajo suyo. Es justo aquí donde su película muestra muchas ideas, pero al final, su resultado quizá no sea tan esclarecedor como el impactante desprecio que puede llegar a causar hacia sus odiosos protagonistas.

3.5