FICM 2021: Review de ‘El otro Tom’

El uruguayo Rodrigo Plá se ha hecho de un sitio importante dentro de la industria mexicana gracias a filmes como La zona, Desierto adentro o El monstruo de mil cabezas, dejando rastros de su estilo y versatilidad. Ahora seis años después de su último trabajo regresa con El otro Tom, la cual supone además la primera colaboración de dirección entre Rodrigo y su esposa Laura Santullo, quien usualmente escribe los guiones de sus películas.

El otro Tom propone un relato íntimo sobre sus dos protagonistas, una relación tan cercana como tensa entre una madre y su hijo, el cual es diagnosticado con un déficit de atención con hiperactividad lo que provoca un desequilibrio mayor en su día a día. Es precisamente aquí donde esta producción gana enteros, en el trazo de sus personajes y la visión para proyectarnos su situación desde las dos perspectivas dando como resultado una ficción tan realista como cotidiana, entrañable pero desgastante, por un lado la niñez corrompida y del otro lo desgastante que puede resultar la maternidad.

Algo que tiene esta película es que transmite una sensación de que probablemente dura más de lo que debería, tal vez hubiese funcionado mejor reduciendo algunos minutos del metraje ya que rumbo a la mitad del filme, la trama cae en un bache de repetición constante buscando más crear efectismos en ciertas escenas en lugar de buscar una evolución más natural para sus personajes, lo cual provoca que el tercer acto sea muy débil en comparación con el resto del metraje. Si bien es cierto existe una catarsis para los protagonistas, esta se siente un tanto artificial y tampoco golpea con la fuerza como debería, quedándose casi en lo anecdótico. Hay que reconocer la labor de Julia Chávez y sobre todo de un muy sorprendente Israel Rodríguez (Tom) los cuales son el alma de todo el relato. Cuando están juntos, cuando se pelean, cuando se dan muestras de cariño, su química en pantalla es tan vibrante que realmente se puede pensar que son madre e hijo lo que convierte todo en una experiencia mucho más cercana. Ahí es donde El otro Tom muestra sus mejores momentos, donde es más entrañable e íntima a diferencia de cuando trata de ser sensacionalista y provocativa.

Calificación
3