FICM 2021: Review de ‘Hope, Soledad’

Dos mujeres con un inquietante pasado se conocen durante una peregrinación en Oaxaca en donde comenzará un viaje de autodescubrimiento para ambas. Ese es el punto de partida de Hope, Soledad, opera prima de Yolanda Cruz que se manifiesta como una obra de pequeños destellos visuales pero que no termina por despegar como producto global.

El mayor aporte de la directora y guionista en Hope, Soledad es la exposición de un mundo que pocas veces hemos visto en pantalla grande como son las tradicionales peregrinaciones y aquí casi a modo de documental, uno de los principales atractivos es precisamente observar a personas movidas por su fe en busca de una redención, mientras el folklore, las costumbres y los singulares paisajes se hacen presentes en esta especie de road movie que regala algunas postales realmente bellas (cerca del cine de Carlos Reygadas) cortesía del director de fotografía Luis Guizar.

Sin embargo el trabajo visual es apenas anecdótico pues los planos sobresalientes son efímeros, que poco sostienen un guion sin apenas aristas y que debería ser movido por las dos protagonistas de la historia, lo cual no ocurre en ningún momento pues el diseño de personalidad de ambos es unidimensional. Su evolución apenas existe teniendo unas catarsis muy forzadas y la química entre ambas es bastante nula, todo esto impidiendo que sean personajes con los que se pueda sentir mayor atracción, lo que provoca que este viaje de redención pase sin pena ni gloria ante nuestros ojos. Hope, Soledad es una obra que apuesta por ser una propuesta sensorial, con contados convencionalismos en su narrativa y puesta en escena, pero sin duda ha faltado más genio y sensibilidad en el guion para filmar una obra  de verdadero interés más allá de algunas ideas y elementos visuales que se puedan percibir.

2.5