Cuando eramos niños, existían muy pocas cosas que nos importaran o quitaran el sueño. Lo único que nos interesaba de verdad es cuándo podíamos salir a jugar en la calle con nuestros amigos del vecindario; jugar a las escondidillas, la clásica reta de futbol, la ida a las «maquinitas» y demás cosas que uno acostumbraba hacer a esa edad. En realidad, ninguno de nosotros solía prestar atención a lo que nos rodeaba pero, sin saberlo o ser conscientes de ello, todo lo que ocurría dentro y fuera de nuestro entorno familiar y social, nos terminaba afectando de forma directa o indirecta. Estas marcas psicológicas en muchas ocasiones suelen ser positivas, pero también suele suceder que sean negativas. Los famosos traumas que de no ser identificados y tratados a tiempo por algún especialista, se terminan por convertir en vicios y cicatrices emocionales que afectarán nuestros patrones de conducta para cuando seamos adultos, lo cual incrementará la dificultad para desenvolvernos de forma sana en muchos aspectos de nuestras vidas.

Precisamente uno de los factores más comunes que afecta nuestros patrones de conducta es el miedo. Esa emoción tan molesta y desagradable, pero que muy pocos saben reconocer o aceptar que existe dentro nuestro. Sin temor a equivocarme, estoy seguro que todos hemos sufrido de temor (consciente o inconsciente) a algo o alguien en específico, ya que el miedo al ser tan universal, se puede ver representado de muchas formas. Para unos puede ser la soledad, para otros el estar acompañados; puede ser que algunos digan que temen a algún animal, mientras que otros comentarán que lo que les asusta, somos nosotros. Tal vez por esto es que IT sea una de las novelas más famosas de Stephen King, escritor estadounidense con más de 60 novelas en su trayectoria, ya que logra abordar este tema tan complejo de una forma muy honesta e interesante. El miedo o la representación del mismo es encarnado por una oscura figura que toma la forma de un payaso, el cual se alimenta de niños y les atormenta de forma psicológica a través de la explotación de sus peores temores.

Esta historia ya tuvo una adaptación en la década de los 90, que bien o mal, logró imprimir una gran huella en muchos niños que vimos dicho trabajo a una edad muy temprana. Es por eso que cuando se anunció que se iba a crear otra adaptación para las nuevas audiencias, mi interés fue casi inmediato ¿El resultado? Una película muy bien hecha bajo la dirección de Andy Muschietti que a pesar de pecar con el uso extendido de algunos clichés del género de horror, logró crear una excelente química entre el grupo de niños protagonistas, además de ofrecer momentos de genuina tensión a través de la ya mencionada figura del horrorífico payaso Pennywise. El resultado de dicho proyecto fue mucho mayor al esperado ya que se convirtió en un éxito masivo en crítica y taquilla, por lo cual muchos esperábamos con ansias el estreno de la segunda parte de esta historia. En esta ocasión (y para los que ya leyeron la novela o vieron la película anterior) la trama continúa siguiendo los pasos del grupo de los perdedores 27 años después de los eventos ocurridos en la primera parte. En su versión adulta, todos han logrado seguir adelante con sus vidas hasta que descubren que Eso no fue destruido tal y como pensaban. Por lo cual, ante el pacto que hicieron entre ellos, se verán obligados a regresar al pueblo que les vio nacer para terminar con lo que alguna vez iniciaron, lo cual les llevará a enfrentar sus peores miedos, algo que esta misteriosa criatura explotará al máximo.

Como les mencionaba anteriormente, la palabra clave aquí es el miedo y no se confundan, no me refiero al clásico jumpscare (que sí existe dentro de la película), sino al hecho de lograr crear una sensación negativa en nosotros. El solo hecho de hacernos «sentir» es algo que destaca sobremanera en esta secuela ya que al ser una historia protagonizada por adultos a diferencia de su predecesora, el horror se convierte en algo mucho más violento, tenso y visceral gracias a la fabulosa interpretación de Bill Skarsgård. Muchos se han quejado de la duración del filme pero a decir verdad, aunque sí existe cierta sensación de letargo en ciertos momentos, el montaje es lo suficientemente ágil para engancharte con la historia y hacer que te olvides de este detalle a lo largo del filme. Otro aspecto a favor (aunque he sabido de algunas quejas) es que todos los protagonistas tienen bastante definidos sus respectivos traumas y conflictos a superar: para Bill es la culpa que le tortura día a día, para Richie un secreto que le devora internamente, Ben tiene un muy marcado complejo de inferioridad y temor a la soledad, Beverly se ve involucrada en relaciones tormentosas con el sexo opuesto, el complejo de abandono y frustración de Mike, el bloqueo emocional de Eddie o el temor a enfrentar la realidad de Stan.

Todos tienen fantasmas que les atormentan aún cuando son incapaces de reconocerlo y eso es algo muy común en cada uno de nosotros. Esto facilita nuestro interés por el bienestar de cada uno de estos personajes ya que nos vemos reflejados en cada uno de ellos. Lo que hemos pasado puede ser muy diferente entre una y otra persona, pero la realidad sigue siendo la misma. Todos tenemos miedo a algo, aún cuando no sepamos qué es a lo que tememos. Pero sobretodo, todos hemos sido un perdedor en algún momento de nuestras vidas. Muchos hemos estado enamorados de una chica o chico que nos parece inalcanzable, otros nos sentimos solos, otros hemos sufrido bullying; pero sin excepción, creo firmemente en que todos hemos llegado a experimentar en algún momento una conexión tan mágica y honesta como la de este grupo de amigos que vemos representados en pantalla. A mi parecer, ese es el verdadero logro de esta adaptación. Más allá de su acertado enfoque a la psicología del miedo y los efectos que tiene en nuestro ser, el máximo acierto de la película (y la historia en la que se basa) es la muestra de que la verdadera amistad existe, el amor genuino y desinteresado también, solo debemos ser lo suficientemente valientes para dar un paso al frente y encontrar aquello que nos hace olvidar todo lo malo que nos rodea, que nos hace felices y que simplemente nos hace sonreír porque sí.

Review de 'IT: Chapter 2'
IT: Chapter 2 no será una película perfecta, pero cumple con creces su cometido al expander los alcances del horror dentro de su historia y personajes, además de mostrarnos nuestro lado más humano.
Positivo
  • El elenco adulto funciona muy bien
  • El sadismo expuesto a través de Pennywise
  • Un análisis muy interesante de la representación del miedo
Negativo
  • El abuso de CGI
  • Algunos personajes se sienten desaprovechados
  • El horror a pesar de ser mas efectivo, no deja de estar dentro de lo más común y comercial del género
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Votes)
7.5