Desde hace varios años el cine basado en personajes de cómics se ha convertido en un gran negocio para las grandes casas productoras  de Hollywood y en un escaparate para actores y actrices que deseen adquirir un mayor perfil dentro de la industria cinematográfica. El «problema» de este efecto es que poco a poco se ha ido saturando este subgénero. Incluso, hemos llegado a contar con dos o hasta tres estrenos en un plazo igual o menor a 12 meses, donde cada una de estas películas pelea por obtener la mayor recaudación en taquilla para así repetir el proceso una y otra vez. Es básicamente un ciclo sin fin.

Independientemente de la casa editorial de tu preferencia algo es muy cierto, estamos llegando a un punto en donde cada película sobre superhéroes y sus enemigos son prácticamente lo mismo. Hay poco lugar para la innovación debido a que ya se cuenta con una fórmula de éxito asegurado. La gente la pasa bien y paga por ver productos muy bien hechos, pero que a final de cuentas no dejan de ser una experiencia vacía, casi como cuando comemos comida rápida solo por tener que saciar nuestra hambre o cumplirnos algún antojo. Afortunadamente para la audiencia que gusta de ver algo ligeramente más complejo, existen algunas opciones para lograr apreciar algo diferente a lo que se nos ha mal acostumbrado. Cintas como V for Vendetta, Watchmen, Iron Man, Spiderman 2, Logan, The Crow, El Protegido, Darkman, A history of violence, Oldboy, Kick-Ass, Deadpool y por supuesto, The Dark Knight; todas tienen algo en común: Apostaron por presentar algo diferente sin dejar de lado aquello que hace tan especial a estos personajes en su contraparte impresa. Son trabajos arriesgados, algunos con mejores resultados que otros, pero que al menos intentaron abordar el tema de una forma diferente y traer algo fresco al género.

En esta ocasión el caso más reciente de una propuesta diferente para un personaje que nació dentro de un cómic viene de la mano de Todd Phillips, director de la trilogía Hangover, quien curiosa y sorpresivamente, decidió producir, co-escribir y dirigir una película que narrase el origen de no un superhéroe, sino uno de los villanos más emblemáticos de DC Comics: Joker. Recuerdo que cuando la noticia se dio a conocer la duda nos invadió a muchos pues no es un director que cuente con una filmografía particularmente destacable, pero lo que logró transmitir cierta sensación de seguridad fue el hecho de que Joaquin Phoenix fuera contratado como el protagonista para dicho proyecto y, después de la premiere mundial en el Festival de Cine de Venecia, las expectativas estaban por los cielos.

¿De qué va Joker? Es una cinta que nos presenta a Arthur Fleck, un hombre con problemas mentales que trabaja como un comediante con poco éxito y vive con su madre en una de las zonas más marginadas de Ciudad Gótica. Conforme la trama avanza iremos siendo testigos de lo que su protagonista percibe como el héroe de su propia historia, pero en realidad es el nacimiento de un villano, en toda la extensión de la palabra. Si dudaban de alguna forma sobre si se trataría de justificar las fechorías de este personaje, la respuesta es un tajante No. Pero sí resulta ser un estudio de personaje más que interesante, sobre el cual permea un aura Scorseseana por las evidentes influencias que el trabajo y obra de dicho director tuvo sobre el diseño de este filme en específico y sobre su protagonista.

Muchos ya han mencionado que Taxi Driver y King of Comedy como algunas de las influencias más obvias, aunque también está presente el núcleo de The Killing Joke de Alan Moore, donde se asegura que un mal día es más que suficiente para llevar a alguien a la locura, al igual que destellos de Joker de Brian Azzarello, donde vemos un poco más del lado sádico de este personaje. Pero lo que a mi me llamó mucho la atención es el subtexto —muy poco sutil, hay que decirlo—  de la pobreza y marginación social de una población que es esclava de un modelo capitalista. Los disturbios y protestas que se logran ver en la película, son una clara referencia a toda la situación que se vivió en 1967 en la ciudad de Detroit, justo cuando nacieron los disturbios raciales en dicho lugar. La discriminación y segregación racial de este evento, aquí es sustituida por el status social y económico, donde vemos a una sociedad disconforme y que está al borde de convertir a este lugar en la famosa Ciudad Gótica que todos conocemos. Un lugar donde el fuerte se aprovecha del débil y donde los locos son reyes. Aquí es donde entra Phoenix quien entrega uno de los mejores papeles de su carrera (que no es poca cosa), adueñándose por completo de la psique de este hombre que nos incomodará en más de una ocasión con sus risas patológicamente espontáneas, o viendo los terribles actos que comete.

Alguna vez, la ensayista norteamericana Agnes Repplier dijo que un villano debía ser un elemento de poder, manejado con delicadeza y gracia. Que debía ser lo suficientemente perverso como para excitar nuestra aversión y despertar nuestros miedos, pero a su vez, también debía ser lo suficientemente humano como para transmitir un destello de simpatía y sobretodo, su cierre debía estar en armonía con respecto a su desarrollo previo. Al terminar de ver Joker, no podría estar más de acuerdo con estas palabras ya que a pesar de no ser una película perfecta, es un gran trabajo y un ejemplo de lo grandioso que puede ser el cine basado en cómics si se es lo suficientemente arriesgado, con el único propósito de presentar una propuesta más compleja, madura y gratificante.

Review de 'Joker'
Positivo
  • Joaquin Phoenix está sublime
  • Sale del molde al que el género nos tiene acostumbrados
  • La banda sonora de Hildur Guðnadóttir es hipnotizante
Negativo
  • Las referencias a elementos de DC Comics pueden sentirse forzados
  • Es reiterativa con respecto a las enfermedades mentales del personaje principal y ciertos elementos de la trama
8.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Votes)
8.7