Ari Aster es uno de esos cineastas que de la nada aparecen con una fuerte y perturbadora propuesta. Después de por años dedicarse a la producción de cortometrajes, obtuvo lo necesario para poder rodas y lanzar su primer largometraje, Hereditary, cinta con la cual sorprendió a la crítica, gracias a su tétrica y traumatizante. Lamentablemente con los asistentes a las salas de cine no obtuvo el mismo resultado, dividiendo a los espectadores, entre los que les parece un aburrido relato dramático con tintes de terror y los que presenciaron un espeluznante uso de la tragedia personal como un rito de iniciación a una secta. Independientemente del resultado, el director demostró que tiene una visión interesante del cine de horror y ahora casi un año y medio después ha lanzado Midsommar, su segundo largometraje que está dando mucho de qué hablar.

Midsommar se centra en Dani, una chica que acaba de vivir una traumatizante tragedia familiar y se encuentra viviendo su duelo con su insensible y distante pareja, Christian, el cual desde hace tiempo desea abandonar la relación con ella, pero lamentablemente dicha tragedia terminó por arruinar sus planes. Dani termina enterándose de un viaje a Suecia, planeado por Christian y sus amigos, por lo que termina por unirse a la expedición. Una vez en Suecia, serán huéspedes de una pequeña comunidad que se encuentra por dar inicio a la festividad veraniega que solo ocurre cada determinado tiempo, sin darse cuenta que puede que hayan sido arrastrados a este festival de tradiciones excéntricas y tétricas.

Escrita por el mismo director, el guión es una montaña rusa de emociones, da inicio su recorrido con un golpe shockeante en los primeros e intensos minutos, para después llevarte por un placentero recorrido que poco a poco irá teniendo subes y bajas, pero cada bajada será más intensa, hasta que de plano te encuentras al borde de una caída estrepitosa de la que puede tardes tiempo en recuperarte. Y es que Ari Aster, juega con tus temores sobre una cultura desconocida y los va a llevar al límite, con un relato bastante incómodo. No todo es perfecto, lamentablemente llegan a abusar de los comic relief con algunas situaciones y esto puede terminar por empañar un poco la experiencia.

La actuación de Florence Pugh es sobresaliente, sus expresiones son impresionantes, logra a través de sus facciones transmitirle a los espectadores sus estados de ánimo. Christian es interpretado por Jack Reynor, quien cumple en su papel sin ser sobresaliente, mismo caso el de los amigos interpretados por Will Poulter, quien interpreta al clásico amigos y viajero norteamericano, irrespetuoso y sediento de sexo. Mientras que William Jackson Harper interpreta al amigo intelectual y que se encuentra en ese viaje para estudiar una nueva cultura, siendo su personaje el que te va soltando de vez en vez datos antropológicos interesantes.

Uno de los puntos a resaltar es sin duda la estética que logra armar el director en conjunto con su cinematógrafo, Pawel Pogorzelski, un verdadero espectaculo visual, lleno de color y luz, situación que va en contra de todo lo que por lo general se muestra en una cinta de horror. Una vez más como lo hizo en Hereditary veremos un estilo de arte y diseño de producción bastante llamativo y lúgubre hacia el final de cinta, que terminan por aderezar este viaje surreal.

Midsommar es una grata sorpresa, no solo para el género, sino que en general, no habíamos tenido una cinta de horror con una propuesta tan bizarra en mucho tiempo y se agradece, porque Ari Aster parece que es empeñado en producir experiencias que sean muy difíciles de olvidar y lo logra.

Review de 'Midsommar'
Lo Bueno
  • El guión
  • La estetica
  • Florence Pugh
Lo Malo
  • Abuso de la comedia
  • Duración
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votes)
0.0