En este mundo existen dos tipos de personas. Los adinerados, aquellos que siempre tienen los mejores trajes y vestidos, el mejor calzado, las joyas más hermosas, los autos más veloces, las mujeres más hermosas, los hombres más guapos, la vida perfecta. Después de ellos, estamos todos los demás. Los que luchan día a día por tener que existir. Lidiando con enfermedades que muchos no pueden costearse debido a lo elevado de los tratamientos y medicinas. Limitándose gustos personales para poder cubrir los gastos básicos de un hogar donde muchos cuentan con una familia y por ende, bocas que alimentar; hijos a los cuales vestir y educar. Muchas de estas personas no cuentan siquiera con un techo sobre sus cabezas. Un lugar a donde llegar a descansar y mantenerse abrigado durante las frías noches que a veces son acompañadas de lluvias torrenciales. En ocasiones, algunas de estas personas se ven obligadas a mendigar, tratando de sobrevivir. En otras, varios que cuentan con la fortuna de tener un hogar, se tienen que conformar con espacios tan reducidos que radican prácticamente en el equivalente a celdas de prisión. Otros trabajan tanto que ni siquiera ven la luz del día; ni al amanecer, como al atardecer.

Por otro lado, los acaudalados disfrutan de todo. Se duermen y levantan a la hora que quieren, comen y beben lo que se les apetece, tienen sexo con quien sea y donde sea, viajan a donde les plazca. Se sienten dueños de todo y todos. Somos su propiedad y estamos para servirles cuando deseen, aún cuando sus «exitosas» vidas les aburran. Razón por la cual siempre buscan proyectarse como seres perfectos ante los demás, ante los que no son como ellos. Muchos fingen ser amables mientras nos denigran en secreto. Algunos piensan que somos feos y poco atractivos, otros no soportan nuestro aroma. Ese que se impregna en tu ropa si usas transportes públicos como el metro o camiones en hora pico. Cuando nos llegamos a percatar de la falsedad que existe detrás de ellos, muchos llegamos a sentir rencor, escozor. Fantaseamos sobre lo que haríamos a los que nos desprecian si tan solo tuviéramos el mismo poder económico y social que ellos.

Es así que una familia encuentra la forma de infiltrarse en un hogar de gran solvencia monetaria, manipulándoles lo suficiente para hacerles creer que son personas respetables y dignas de trabajar para ellos. De ganarse si no el mismo estatus, al menos su respeto. Pero el hedor que les caracteriza los persigue; imposible esconderlo, imposible evitarlo. Ese olor les delata, lo cual impide que cumplan su objetivo en su totalidad. El de pertenecer a un lugar donde siempre se les va a mirar por encima del hombro. Donde el rico se va a tapar la nariz cuando pase al lado suyo.

La humillación se transforma en resentimiento y la fantasía en realidad. Las rocas se vuelven armas, los cuchillos una sentencia. La línea que los separaba ha sido borrada con un acto de violencia, demostrando que al final de todo tal vez no sean tan diferentes de los opulentos, pues ambos emanan sangre del mismo color y a borbotones. Los sueños se rompen para ser reemplazados por la desesperanza y la melancolía de lo que pudo ser y jamás será. Solo queda un destello de esperanza, una ilusión que probablemente les lleve al olvido. De regreso a donde la lluvia hace brotar la mierda, de vuelta al mismo lugar donde iniciaron.

Review de 'Parasite'
Positivo
  • La forma en que su simpleza esconde su gran complejidad
  • El trabajo de todo el elenco
  • La dirección de Bong Joon-ho
9.5Nota Final
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9.4