El próximo 29 de octubre, en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia se proyectará  tanto en cines como en Cinépolis Klic el cortometraje Introducción a la historia de la filosofía occidental, el cual fue escrito, producido y dirigido por la talentosa Aria Covamonas y forma parte de la Selección Oficial en la categoría de Cortometraje Mexicano de Animación.

A continuación la entrevista:

  • Al tener una formación autodidacta, ¿cómo fue que nació tu interés por el cine y qué fue lo que hizo que te decidieras a crear tus propias historias?

El cine es mío, tanto como si yo misma lo hubiera inventado, desde que recuerdo. Al principio me levantaba de la cama a escondidas a ver en la tele el extraño cine club de medianoche en el que algún programador degenerado (según la policía parental), al que nadie se molestaba en monitorear en el canal público local, proyectaba cosas como El misterioso castillo de los Cárpatos, o Señores y señoras buenas noches, o Historias violentas (Última función es memorable), que yo tenía que ver de lado con una oreja pegada a la bocina de la tele para no ser descubierta (un día voy a hacer una película anamórfica que sólo se puede ver de esa manera). Nunca me cruzó por la cabeza que yo podría hacer una película. Lo que hice durante muchos años fue escribir una literatura oscura y recargada de referencias que a nadie le interesaba leer o publicar, así que ésta invitó a la ilustración a que vivieran juntas para no estar triste, y luego la ilustración (realizada en una técnica basada en los fotomontajes Dadá) se empezó a animar sola un día y no hubo manera de pararla. Lo que volvió lo imposible en posible, es decir, hacer una película, fue la Internet, que contiene todas las herramientas, todas la instrucciones, la filmoteca humana entera y la sala de cine en si misma. Recuerdo la frase de Cocteau que dice algo así como “Cuando hacer una película cueste lo mismo que lápiz y papel, sólo entonces va a ser el cine una verdadera forma de arte”.

  • Tu trabajo de animación tiene un estilo muy particular al implementar técnicas de fotomontaje, el cual aparentemente, tiene a la figura de Hanna Höch como principal influencia. ¿Cómo fue que conociste el trabajo de esta mujer y te viste inspirada por esta icónica figura?

Crecí en un ambiente muy opresivo en el que el uso no regulado y autorizado de la imaginación era severamente castigado. Un día, como a los quince años, me encontré en la biblioteca una de esas enciclopedias de historia del arte en fascículos, en particular un fascículo maltrecho y deshojado sobre las aventuras de Dadá; desde el café Voltaire que rechazaba la lógica, el arte, la cultura y toda la realidad que no sirven para nada pues ni siquiera pudieron evitar una guerra (la primera planetaria de la época), hasta el grupo de Berlín que recomendaba dispararle a los cuadros en las galerías. Esa revista fue ilícitamente sustraída y fue leída, releída y manoseada por mí hasta casi desaparecer (finalmente fue confiscada y destruida durante una revisión sorpresa de la guardia parental) y me ayudó a crearme un espacio de libertad interior antes inimaginable en el que pude sobrevivir y desarrollarme. Con el tiempo me fueron aburriendo los señoros dadaístas que me parecían entonces burgueses pretenciosos que en realidad no creían en nada sino su propio prestigio y altisonancia. Salvo Hannah, Gran Maestra del fotomontaje y muy plausiblemente su inventora, a la que los señoros dadá se referían como “la chica de los sándwiches”.

  • Además de Hanna Höch ¿qué otras figuras han sido fuentes de inspiración para ti?

Además de Hannah, a quien considero mi madre espiritual; Bruno Schulz, Raymond Roussel, Simone Weil, Efrén Hernández, Gustav Mahler, Charlotte Brontë, los Hermanos Quay y Guy Maddin, sin olvidarse de su excelencia el Conde de Lautréamont; todes elles son mis hermanites, mi nacionalidad y mi movimiento artístico. Mi otra madre es Margaret Dumont.

  • Como autora es increíble la facilidad con la que logras crear esta sensación de absurdidad en tu trabajo, ¿Cómo se genera este estilo?

Yo creo que todo lo que no se revela como absurdo está mintiendo, deliberada o inadvertidamente (no es que eso sea necesariamente algo negativo, o que yo no aprecie el artificio de muchas obras que funcionan de esa manera). Esto nace nace de la idea (extraída y simplificada de la tradición filosófica idealista y del psicoanálisis) de que los seres humanos no sabemos lo que es el mundo real, sino que lo reconstruimos en una simulación hecha de lenguaje, un lenguaje que llegamos a creer que representa lo real, pero que en cambio no representa nada más que a sí mismo: detrás de una palabra (o cualquier significante o elemento de un código) no hay un significado; hay más palabras (para les pioneres del psicoanálisis la neurosis era un defecto en las formaciones significantes, algo así como un bug en programación). La única manera de tener un atisbo de ese mundo real que no conocemos (atisbo que de cualquier modo no tenemos una referencia real para cotejar y verificar su autenticidad), es abusando de la cadena significante para que nos revele, al debilitarse, sus secretos: esa es la aspiración de cada una de mis animaciones, las cuáles no tienen en realidad capital importancia; son el residuo de un procedimiento, así como los sueños no son más que un residuo de la actividad de la maquina subconsciente, aunque es únicamente por medio de ese y otros procesos residuales que podemos conocer tal actividad secreta.

  • Introducción a la historia de la filosofía occidental es la segunda producción de tu autoría que ha sido seleccionada en el FICM ¿Qué significa esto para ti como directora y animadora?

Yo quiero mucho a este festival y me da mucho gusto volver siempre.

  • ¿Cómo surge la idea que dio origen a tu cortometraje más reciente?

Haciendo cuentas con los dedos, como de 1960 cuando Mao Tse-tung causó la muerte de 20 millones de seres humanos (según los estimados más moderados) con sus brillantes ideas para transformar China en un régimen de terror centralizado que hasta la fecha no tiene ninguna relación con el comunismo o el marxismo. Su ignorancia, falsedad y maldad solamente es comparable a la de los correctores de estilo, (ríe).

  • ¿Cuánto tiempo te tomó finalizar este proyecto?

Algo así como 8 meses. Cabe añadir que durante el proceso no hay distinción entre pre-producción, producción y post-producción. La animación se va desarrollando en su forma final y definitiva. Como dice el rey de corazones “Comienzas por el principio y le sigues hasta que llegas al final, y ahí le paras”.

  • Cuéntanos un poco sobre tu proceso de desarrollo creativo y el por qué la animación ha sido tu elección preferencial a la hora de narrar historias.

El proceso tiene más en común con la composición musical o poética que con la producción audiovisual; así como la métrica o las reglas de armonía restringen la elección de la sílaba/nota y determinan la formación de cada “frase”, es la disponibilidad de los materiales recopilados en el acervo del dominio público la que rige las posibilidades de elección de movimientos animados y desarrollos argumentales. Las fotografías y las películas compiladas conforman entonces el vocabulario disponible y las limitaciones técnicas del procedimiento (trabajar con materiales no hechos a la medida y a las necesidades del proyecto) tienen una función reguladora de sus posibles combinaciones. El origen de este procedimiento es la precariedad; hace posible que una sola persona con casi nulos recursos pueda hacer una película.

  • ¿Existe algún proyecto que estés desarrollando actualmente y de ser así, podrías compartir un poco sobre el mismo?

Ya está terminado un apéndice crítico a la Introducción…, que ahonda en la alegoría de la caverna, con animales parlantes que tienen prisa y reinas infernales vociferando la orden de cortarte la cabeza, exactamente como la ideó Platón. Recientemente me interesé profundamente en el F.O.S.S. (Free and Open Source Software) o software libre y de código abierto, y estoy sobre la marcha utilizando y aprendiendo Blender y Gimp (en Linux), lo que está perturbando gravemente el “procedimiento” y aún no sabemos las «terribles» consecuencias que esto acarreará.