TIFF 2021: Review de ‘Medusa’

Presentada en la edición más reciente de la quincena de realizadores, sección paralela del Festival de Cannes, Medusa es una película brasileña escrita y dirigida por Anita Rocha de Silveira. Esta película nos describe una distopía religiosa que es imposible de comparar con trabajos similares de su propio país, como Las buenas maneras y Divino amor. Resulta entendible que muchas narrativas del país sudamericando presenten una especie de fantasías que abordan la represión y el fervor religioso que se ve reflejado en el gobierno actual de Jair Bolsonaro, el actual presidente de Brasil, quien se ha convertido en una figura de gran tema de análisis debido a sus opiniones, postura e ideologías que contradicen a la ciencia y afirman el conocimiento y extremismo religioso judeo cristiano.

Medusa, como bien saben muchos, es un personaje que forma parte de la mitología griega. Es una mujer que fue castigada por perder su virginidad y como castigo, fue convertida en un monstruo que nadie puede mirar al rostro ya que de lo contrario será convertido en piedra. La diosa que le impuso dicho castigo fue Atenea, la diosa de la guerra. A partir de aquí, la directora Rocha de Silveira toma este nombre tan famoso y lo utiliza para establecer un mundo en donde este extremismo religioso y la represión militarizada está impregnada tanto en el estado como en la misma sociedad. Aquí es donde entra Mariana, una joven que forma parte de un grupo que se dedica a perseguir a mujeres que no viven bajo los valores religiosos establecidos, por lo que cada una de estas chicas se cuidan de «no caer en tentaciones». Sin embargo, en determinado momento Mariana se obsesiona con una actriz y esto se convierte en una distracción fuera de su vida con el grupo antes mencionado, donde poco a poco intentará explorar una vida sin restricciones que la lleve a un autodescubrimiento. He aqí la alegoría mitológica entrando como punto de referencia.

La película es muy clara y contundente en cuanto a su posición política donde básicamente expresa que las mujeres deben ser libres en todo sentido, rechazando cualquier provocación misógina y machista. Es una película provocativa que va en contra de las ideas que cortan la libre decisión de la figura femenina sobre sus propios cuerpos y sexualidad, sobre todo cuando se refiere a los actos extremos que se han llevado a cabo en el mundo bajo el mando de figuras políticas tan polémicas como Trump o Bolsonaro. Aunque también hay que decir que las propias ambiciones de la cinta son su propio enemigo, ya que se queda corta a la hora de tener que abarcar ciertos temas. La ventaja es que la originalidad de su propuesta es lo que hace que se sienta como algo fresco. En cuanto a sus referencias cinematográficas, es imposible no notar la influencia de filmes como The neon demon o el cine de Bertrand Bonello. Dicho esto, no se le resta su valor como película y como expresión artística que al igual que Mariana, nos hace dar un grito pidiendo que todos podamos ser capaces de tener y merecer nuestra libertad en todos los sentidos, sin temer terminar vulnerados o exiliados como lo fue Medusa en su respectiva historia.

Calificación
4