Courtesy of TIFF

TIFF 2021: Review de ‘Violet’

Sin excepción creo que al menos en una ocasión, todos hemos escuchado nuestra propia voz interior. Aquella que nos juzga y emite juicios hacia lo que hacemos o no hacemos. Esa voz a veces nos genera inseguridades y desconfianza no solo hacia el prójimo, sino hacia nosotros mismos. Esto es particularmente frustrante entre aquellos que sufren de ansiedad pues todos esos pensamientos internos te obligan a sobre analizar cada una de tus ideas, palabras y acciones, ocasionando que te sea difícil lidiar con la forma en que te desenvuelves en tu entorno y relaciones interpersonales.

De entrada esto fue lo que me atrajo de Violet, una película escrita y dirigida por Justine Bateman (quien cuenta con una amplia experiencia dentro del mundo del séptimo arte ya que ha fungido como productora, escritora e incluso actriz antes de hacer su debut como directora con esta cinta); donde básicamente se nos introduce a la vida (y mente) de Violet (Olivia Munn), una productora y ejecutiva de un estudio que elabora proyectos de entretenimiento como películas y videojuegos. A pesar de contar con un CV y puesto envidiable dentro de su espacio de trabajo, es una mujer que posee muchas inseguridades y que en más de una ocasión ha preferido evitar manifestar lo que piensa realmente, con tal de no desgastarse en una posible «confrontación» que solo existe en su cabeza. Se plantea escenarios y respuestas antes de que ocurran o de que tenga la certeza de que todo sucederá tal y como ella lo ha previsto.

La pregunta aquí es ¿cómo es que la directora lograría transmitir esta constante sensación de inseguridad e inestabilidad de su protagonista en un medio audiovisual? La respuesta es relativamente simple: al hacer uso de una voz en off que esté en constante contradicción con lo que vemos que le acontece a Violet —contando con un muy trabajo por parte de Justin Theroux en este aspecto—. Esto también se ve reforzado al implementar texto en pantalla, el cual representa los deseos reprimidos en el subconsciente de Violet y que nos da una idea de cómo se siente realmente. Esta contradicción visual y sonora por momentos me recordó a Hellblade: Senua’s Sacrifice, un videojuego que implementa este tipo de técnicas para crear inmersión y justificar el hecho de que la protagonista de dicho interactivo sufra de esquizofrenia y por ende, escuchemos las mismas voces que ella.

Con respecto a las actuaciones, Olivia Munn hace un gran trabajo al representar a esta figura conflictuada que logra sobrevivir día a día bajo un constante estrés de origen personal. Esto no es sorpresa alguna para aquellos que seguimos su trabajo porque a pesar de ser una actriz que usualmente es infravalorada debido a su atractivo físico, la verdad es que es una actriz bastante capaz. Prueba de ello es su rol como Sloan Sabbith en la serie The Newsroom, donde ya se veía su talento y la facilidad que tiene para navegar sin problemas entre el humor y el drama. El resto del elenco no tiene tanto peso a excepción de un par de figuras que influyen positiva o negativamente en el comportamiento de Violet, como su jefe (Dennis Boutsikaris), su roomie (Luke Bracey ) o su hermano (Todd Stashwick).

Este proyecto también resulta muy interesante en el sentido de que se nos permite ver cómo funciona el desarrollo de las películas y la industria cinematográfica en Hollywood, pues recordemos que quien escribe esta historia seguramente ha vivido estas experiencias tan desgastantes. La constante hipocresía, misoginia e imposición del sistema patriarcal es algo que se respira día a día. Por otra parte, el diseño sonoro y montaje es lo suficientemente eficaz para que nosotros seamos capaces de sentir la ansiedad de su personaje principal. El único aspecto donde sí se siente un poco plana es en lo visual, ya que dejando fuera el texto que aparece ocasionalmente, la propuesta resulta un tanto ordinaria.

Habiendo dicho todo esto, Violet es un gran trabajo que denota pasión y respeto por la historia que está contando, en donde seguramente muchos nos veremos reflejados de una forma u otra. Ver a Olivia Munn en este tipo de papeles siempre es un placer y ojalá se le dieran más oportunidades porque talento tiene. Así mismo, Justine Bateman cuenta con una voz muy potente, me entusiasma mucho seguir su carrera como directora y descubrir qué más nos puede contar.

Calificación
4