Después de la grandiosa We Need To Talk About Kevin (un oscuro drama y thriller psicológico), muchos se preguntaban cuál sería el siguiente paso de Lynne Ramsay, directora escocesa que gusta de éste tipo de temas en su filmografía. No fue sorpresa que su siguiente película resultara ser You Were Never Really Here, una historia sobre un hombre atormentado por su pasado, que después de haberse retirado del FBI y ser un veterano de guerra se dedica a realizar trabajos “especiales” para aquellos que puedan pagar su tarifa, donde usualmente rescata a jovencitas que han desaparecido y que la mayoría de las veces terminan como víctimas de la pedofilia o la trata de blancas.

Después de que se nos introduzca al personaje, su estilo de vida y el modus operandi de su fuente de ingresos, será contactado por un político para que rastree y rescate a su hija perdida de 13 años. Dicho acto le envuelve en una red mucho más peligrosa de lo que jamás habría esperado, además de involucrar la corrupción y perversión de los altos mandos de la ciudad de Nueva York, lugar en donde se lleva a cabo la trama. Poco a poco iremos descubriendo a través de dolorosos flashbacks el porqué este hombre resulta ser tan huraño con aquellos a su alrededor, además de ahondar en sus tramas personales, traumas que le llevaron a dedicarse a éste tipo de trabajos.

Esta película resulta ser una adaptación de la novela homónima de Jonathan Ames y contó con un peculiar estreno en el festival de Cannes del año pasado, ya que la cinta fue aceptada cuando aún no se contaba con el corte final así que a tan sólo un día de su estreno, la directora y su equipo lograron terminar con dicho corte ¿El resultado? Una ovación de casi siete minutos por parte del público al final de su proyección. La película ganó además los premios de Mejor Guión y Mejor Actor para Joaquin Phoenix, el protagonista del filme.

Lynne Ramsay  logra entregarnos una experiencia bastante redonda, con un personaje con muchos matices y que a pesar de las actividades que realiza, te permite verlo como un humano cualquiera, solventando situaciones muy comunes. Es ahí donde el trabajo de Joaquin Phonenix se vuelve sobresaliente, humanizando al personaje y haciéndote sufrir con el y percibir sus motivaciones y debilidades. Nunca Estarás a Salvo se centra en su mayoría en el personaje de Joe, aunque también juega un papel muy interesante su madre, interpretado de manera excelsa por Judith Roberts. Para muchos el guión puede ser confuso, por contar con varias secuencias oníricas, incluso hubo quien abandono la sala del cine, sí bien no es una película fácil de digerir, es ahí donde radica su magia pues puedes tener varias interpretaciones y no sera de las películas que inician y terminan en la sala de exhibición, al contrario, te la llevaras contigo por un tiempo tratando de asimilarla.

Muchos comparan a la cinta con Taxi Driver, por la similitudes que comparten los personajes principales  y puede que tengan razón, pero hay un momento en el que Nunca Estarás a Salvo toma su propio camino y lo hace para bien. El soundtrack de Johnny Greenwood es también superlativo, una combinación de sonidos sintéticos que te van atrapando y se acoplan perfectamente al perturbado psique de Joe. En otro apartado técnico, la fotografía de Thomas Towned esta muy bien trabajada y cuidada, con tomas claustrofobicas para hacerte sentir atascado en la cabeza de Joe, así como un excelente resalte de los exteriores, como dándonos señas de que lo único que no encaja en la fotografía es el personaje principal.

Nunca Estarás a Salvo o You were never really here es una cinta excepcional, una violenta experiencia que recomendamos para estómagos fuertes y personas que gustan de tramas complicadas y que no toda la información esta digerida para el espectador. Vale la pena por el gran trabajo de Joaquin Phoenix y de la directora.

Crítica de 'Nunca Estarás a Salvo'
Lo Bueno
  • Joaquin Phoenix
  • Dirección
  • Soundtack
Lo Malo
  • Guión rebuscado
8Nota Final
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