«Toca al arma, sople el viento, venga el fin, pues llevando la armadura he de morir».

Macbeth es y será una de las obras literarias más famosas del célebre dramaturgo William Shakespeare, en donde la traición y la ambición son los principales motores de esta grandiosa tragedia, en donde después de un bizarro encuentro con tres brujas que le anticipan un futuro como barón y posteriormente rey, la primera profecía se verá cumplida, creando así en este hombre un ferviente deseo de poder por adquirir el trono. Este anhelo se verá alimentado por las palabras de Lady Macbeth, quien también desea ser reina.

Poco a poco iremos siendo testigos de un terrible crimen de un hombre cegado por el deseo y la codicia de alcanzar la gloria eterna, para que después de lograr su cometido caer en una inmensa paranoia y locura, que amenazará con arrebatarle su poder recién obtenido.

«Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia».

Algo que verdaderamente destaca en esta nueva adaptación por parte del director Justin Kurzel es la dinámica de la relación entre Macbeth Lady Macbeth, donde ambos lidian con estos oscuros deseos, con ella susurrando al oído de su marido, convenciéndolo de la labor que debe realizar si es que algún día desea ser rey. Es por momentos como esos que esta mujer se vuelve en un personaje mucho más interesante que su contraparte impresa, en donde realmente veremos a un personaje atormentado por sus errores y aciertos, además de poseer un gran trasfondo psicológico, pero que eso no le impide manipular a un hombre que tiene complejo de masculinidad reprimida; hasta que cambie de opinión debido a la atrocidad de los actos de su marido.

Macbeth

Todo esto siendo engalanado con una bellísima fotografía a cargo de Adam Arkapaw (Animal Kingdom), donde los tonos grises y fríos están muy presentes de forma literal y metafórica, pero que cuando la trama lo requiere obtenemos una saturación de colores en pantalla (como el final en tonos rojos y naranjas) creando una historia mucho más envolvente visualmente hablando, apoyada en gran parte también en la gran dirección de arte y vestuario.

Al final del metraje, cada pieza está perfectamente colocada —visual y narrativamente hablando— en lo que pareciera ser un tablero de ajedrez; fuerzas opuestas se enfrentarán en una bellísima puesta en escena con el mero objetivo de ser el primero en derramar la sangre del adversario. Un rival con un justificado deseo de venganza y que cumple con una visión dada por las brujas que dieron pie a las locuras de un hombre sediento de poder; acero chocará con acero, derramando sangre y vísceras por igual, dejando un sangriento camino, donde la crueldad y la ambición siempre estuvieron presentes; El que a hierro mata a hierro muere dice una famosa frase, y que fantástico homenaje se ha hecho a uno de los mejores dramaturgos de la historia.

«La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada»

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FICM 2015: Review de "Macbeth"
Lo Bueno
  • La historia
  • La fotografía
  • Las actuaciones
Lo Malo
  • El ritmo lento puede crear aburrimiento
8Muy Buena
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